Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 201 hubo una tendencia a establecer controles sobre los animales que erraban en ORV KDWRV HQWUH RWUDV FRVDV FRQ HO ÀQ GH WUDQVSRUWDU D 6DLQW 'RPLQJXH ODV reses de mayor peso, lo que reportaba más ingresos a los hateros. Por ende, en las épocas del año destinadas para ello, se solía arrear el ganado a unos UXGLPHQWDULRV FRUUDOHV FRQ HO ÀQ GH VHOHFFLRQDU ORV DQLPDOHV TXH LEDQ D VHU trasladados a la capital o a Saint-Domingue. 55 Incluso es probable que la existencia de unmercado para las reses induje- se una relativa concentración de la propiedad y la venta del ganado, proceso impulsado sobre todo por la demanda generada por Saint-Domingue. Hay una ausencia de fuentes que permitan establecer con certeza las transforma- ciones de los patrones de propiedad del ganado. No obstante, unos conteos de ganado de 1742 correspondientes a Santiago e Hincha (que hoy en día forma parte de Haití), sugieren algunos de los rasgos de la distribución de la propiedad ganadera. Santiago, por su localización en la región cibaeña, tenía fuertes lazos comerciales con la Plaine du Nord, que era la principal región agrícola de Saint-Domingue y el mayor mercado para el ganado do- minicano. Hincha, en la región central, también era un importante centro ganadero gracias a su ubicación en la región fronteriza entre ambas colonias. Los datos de ambos lugares evidencian, en primer lugar, una distribución de la propiedad ganadera muy similar, aunque, por otro lado, tienden a sugerir que en Hincha había una concentración de las reses algo mayor que en Santiago. Por ejemplo, en Hincha había al menos dos propietarios con más de 1,000 cabezas de ganado cada uno, mientras que en Santiago no había ningún hatero que excediera dicha cantidad. Más aún, en la primera locali- dad los hateros que poseían más de 500 reses (un 5.9% del total) tenían casi un 45% del ganado, mientras que en Santiago solo controlaban poco más de una cuarta parte de la vacada. Por otro lado, entre los hateros medios (los que tenían 100-499 reses) la distribución de la propiedad tendía a favorecer a los hateros de Santiago, ya que, aunque constituían el 27% de los dueños, poseían un 49% del ganado, mientras que en Hincha las cifras eran de 37% y 55%. Es decir, estos últimos eran un 10% más que los ganaderos de igual rango en Santiago, pero dominaban solo un 6% más de las reses que sus contrapartes de la región cibaeña. Finalmente, en ambos lugares, como era de esperarse, había una mayoría de dueños de reses que controlaban una pequeña proporción de las mismas. En el caso de Santiago, los hateros de menos de 50 vacas, que eran el 46% del total, tenían cerca del 10% del gana- do, mientras que en Hincha eran un 37% de los hateros y poseían cerca del 6% de la cabaña ganadera.
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