Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 479 latinoamericano; no solo abordar los conceptos fundamentales del caudillis- mo como doctrina y práctica política, sino que se ha hecho contextualizando históricamente. Corresponde ahora hacer un balance en la realidad particular de nuestro país. El proyecto liberal del siglo XIX en América Latina y en la República Dominicana no pudo consolidarse. Quizás, en primer lugar, porque intentó aplicar un modelo importado a una realidad muy diferente; y, en segundo lugar, porque los movimientos nacionalistas respondían a un momento de- terminado de la expansión del capitalismo. El movimiento liberal en América Latina, y el nuestro tampoco fue una excepción, fue elitista y en las luchas libradas las masas tuvieron participación puntual, motivada por los caudillos regionales, que en sumayoría pertenecían al denominado sector conservador. La polarización de las fuerzas políticas, es decir, la lucha entre los llamados liberales y conservadores, tuvo carácter táctico, no estratégico. 8QD YH] ÀQDOL]DGDV ODV JXHUUDV GH LQGHSHQGHQFLD HQ HO FRQWLQHQWH HO panorama político se hizo más complejo y difícil. Las naciones nacidas de las contiendas quedaron devastadas. Situación esta que se agudizó con las luchas intercaudillistas por controlar el poder político. Las guerras de independen- cia no rompieron con la estructura productiva existente, es decir las grandes propiedades; al contrario, pudieron sobrevivir y expandirse de acuerdo a las nuevas demandas del sector externo. $ SHVDU GH ODV GLÀFXOWDGHV SXGR FRQVROLGDUVH XQD EXUJXHVtD DJURH[SRU - WDGRUD (Q SRFR WLHPSR HVWH JUXSR ORJUy ÀQDQFLDU OD FRQVWLWXFLyQ GH JRELHU - QRV FHQWUDOL]DGRV \ SRGHURVRV TXH XQLÀFDURQ ORV SDtVHV (Q HO FDVR HVSHFtÀFR GRPLQLFDQR SURQXQFLDGD OD VHSDUDFLyQ GH +DLWt OD noche del 27 de febrero de 1844, se inició una etapa en la cual también preva- lecían, como en el resto de los países del continente, las luchas intercaudillis- tas. No fue sino hasta la consolidación de la dictadura de Ulises Heureaux en 1887, cuando logra detener el proceso de luchas internas. Obviando las particularidades, podríamos dividir el proceso político do- minicano en seis momentos durante los años comprendidos entre 1844-1899, a saber: • 1844-1861. En este proceso los liberales dominicanos, representa- dos por los trinitarios, perdieron el control del proceso. Unos se alia- ron a los triunfantes conservadores; y los otros, los menos, siguieron luchando por sus ideas. Las luchas entre caudillos se enfocaban en GRV ÀJXUDV %XHQDYHQWXUD %iH] \ 3HGUR 6DQWDQD 'XUDQWH HVRV DxRV

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