Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
478 El pesado fardo del caudillismo l D OHWUD OD FDOLÀFDFLyQ UHDOL]DGD GH KDFHUOR VRVWHQtD ©VLJQLÀFDUtD DGPLWLU OD existencia de variantes doctrinarias capaces de promover la fundación de partidos cabalmente diferenciados y conceder la presencia de dos sectores económicos diversos y opuestos por su ubicación en el proceso de creación y reparto de la riqueza». 38 Beatriz González 39 se situaba en la misma línea que los autores anterio- UHV $ÀUPDED TXH OD GRFWULQD FRQVHUYDGRUD QR WHQtD XQ GLVFXUVR FRKHUHQWH pues eran pocos los líderes que se declaraban abiertamente conservadores. Estimaba que el conservadurismo era un pensamiento impreciso y plagado GH ÀVXUDV /D DXWRUD FXEDQD SODQWHDED LQFOXVR TXH HUD PX\ GLItFLO GLIHUHQFLDU uno y otro grupo. Concluía que en determinadas oportunidades los liberales asumían posiciones conservadoras y los conservadores llegaron a aplicar po- OtWLFDV OLEHUDOHV SRU HVWD UD]yQ DÀUPDED TXH HQ $PpULFD /DWLQD KDEtD D YHFHV un liberalismo conservador y un conservatismo liberal. ¿Qué se puede concluir? Los partidarismos, las etiquetas ideológicas y el enfrentamiento entre grupos eran, en la mayoría de los casos, adopciones temporales y circunstanciales. Los liberales y los conservadores constituyeron grupos políticos que tomaron vida en todos los países de América Latina, pero sus posiciones políticas no eran similares en todas las latitudes: «entre ellos hubo federales, antifederales, centralistas, semicentralistas, proteccionistas, librecambistas, pronorteamericanos, profranceses, proingleses, proalemanes; muestrario de los múltiples matices de las posiciones políticas que se entrete- jieron en ese mar de países pequeños, grandes, isleños, continentales y, sobre todo, entre liberales, positivistas o conservadores». 40 Entonces, ¿los caudillos eran liberales o conservadores? Eran todo y nada DO PLVPR WLHPSR /RV FDXGLOORV HUDQ HOORV VXV LGHDV VXV LQWHUHVHV \ VXV ÀHOHV VHJXLGRUHV $OJXQRV VH DXWRGHQRPLQDEDQ OLEHUDOHV RWURV DÀUPDEDQ TXH HUDQ conservadores, pero todos planteaban que eran caudillos. Fueron los hombres más enérgicos, y hasta cabecillas de bandas violentas que, en base a víncu- los personales de vasallaje, prometieron protección en una débil estructura estatal. Se impusieron y con esta imposición sembraron el centralismo y el autoritarismo en los diferentes países de América Latina. E L CAUDILLISMO SE ADUEÑÓ DE LA VIDA POLÍTICA NACIONAL EN EL SIGLO XIX A través de las páginas anteriores, se ha intentado ofrecer una explica- ción, problematizar quizás, sobre el fenómeno de los caudillos en el continente
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