Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 477 radical por principio y subversivo y transformador, encarnando el pensa- miento más avanzado del siglo. Sin embargo, existen otros planteamientos que critican esta posición, FRPR HV HO FDVR GH )UDQN 6DIIRUG TXLHQ UHÀULpQGRVH DO FDVR FRORPELDQR VRV - WHQtD TXH OD GLYLVLyQ WDMDQWH LGHROyJLFD \ SROtWLFD HV DFRPRGDWLFLD \ VLPSOLÀFD el análisis del hecho histórico, «haciéndolo fácil de catalogar y recordar; y ayuda a imbuir a la actividad política del siglo XIX con una coherencia y un VLJQLÀFDGRª 33 Coincide con el planteamiento de Zea de que estos argumentos HVWiQ LQÁXHQFLDGRV SRU ORV SDWURQHV KLVWyULFRV GH (XURSD En el análisis de Safford conviene destacar que a veces los intelectua- les, por conveniencia expositiva, utilizan de forma mecánica una identidad económica entre liberales y conservadores. Si bien esto nos puede ayudar a comprender la lucha política, no explica el carácter complejo y contradictorio de la realidad latinoamericana, y dominicana también, del siglo XIX . Volvamos al cartesianismo ideológico de liberales y conservadores. Se ha pretendido polarizar a las organizaciones políticas, los mal llamados partidos políticos, y se ha dicho que los liberales y conservadores participaban en gru- pos sociales y económicos antagónicos. A este respecto Álvaro Tirado Mejía 34 no solo critica esta concepción, sino que al referirse a su país, Colombia, concluye justamente lo contrario: «Por supuesto que no todos en el partido conservador eran terratenientes y esclavistas, así como nunca el partido libe- ral ha dejado de tener adherentes vinculados a los intereses de la propiedad territorial. Los partidos tienen sus ideólogos que expresan intereses y no se puede siempre vincular de manera mecánica su actividad económica con los intereses que expresan». 35 Esa fue también la conclusión de Charles Hale, 36 quien hizo un intere- sante aporte sobre el liberalismo mexicano. Su conclusión es casi idéntica a la de Tirado Mejía. Consideraba que en el pensamiento liberal no solo había diferencias, sino que los intereses regionales constituían un obstáculo para la estructura centralizada del Estado que soñaban. En sus palabras: «He hallado inquietantes pruebas de coalescencia entre liberales y conservadores en una VLWXDFLyQ HQ OD TXH HO FRQÁLFWR LGHROyJLFR KD VLGR VLHPSUH FRQVLGHUDGR FRPR el rasgo prevaleciente. En muchas formas, los liberales y los conservadores no siempre estuvieron muy alejados. Compartían muchos supuestos comunes, especialmente en los problemas sociales […] (por lo que se puede) sugerir que bien pueden existir puntos de continuidad en el pensamiento y la política […] que son más profundos que el liberalismo y el conservadurismo». 37 /DV FRQFOXVLRQHV GH +DOH \ 7LUDGR 0HMtD VRQ UHFRQÀUPDGDV SRU HO KLV - WRULDGRU (OtDV 3LQR ,WXUULHWD FXDQGR DÀUPDED TXH QR GHEtD WRPDUVH DO SLH GH
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