Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 475 las condiciones de vida rurales y el liderazgo personal […]. Cuando la eco- nomía llegaba al límite de su resistencia, los hombres, para subsistir, se veían obligados a ingresar en alguna banda cuyo caudillo les brindara oportunida- des de obtener botín, y durante los primeros años de la guerra el bandidismo fue más fuerte que la ideología […]». 28 Tomando en cuenta las observaciones de Lynch se puede concluir que el caudillo era un líder nacido para la guerra. Nació en tiempos convulsio- nados. Había que conferir el poder absoluto a un hombre fuerte, capaz de mantener un ejército no profesional, unido por un sistema de obediencia. Sin HPEDUJR DÀUPDED HO DXWRU \ FRPR \D VH KD VHxDODGR HQ SiUUDIRV DQWHULRUHV algunos caudillos no eran militares, sino que respondían a grupos civiles de presión. Pone el ejemplo de Martín Güemes, creación de un grupo de poderosos estancieros de Salta. En la República Dominicana Buenaventura Báez era civil. Los caudillos fueron fruto de regímenes agrarios. El sistema de hacien- da, es decir la gran propiedad de tierra en pocas manos, fue su marco y su punto de partida. En la mayoría de los países donde existía este régimen, los grandes propietarios tenían bajo su mando un gran grupo de familias que vivían del trabajo asalariado en esas propiedades. «El ambiente social, la ac- tividad económica, la mentalidad de la hacienda, todo destilaba autoridad, obediencia y valores señoriales. Incluso en el supuesto de que el caudillo no fuera en realidad uno de los grandes terratenientes, incluso si procedía de los márgenes del complejo rural, debía continuar en contacto con el sistema y utilizar las relaciones sociales establecidas para juntar poder y reclutar su propia clientela». 29 La existencia o no del feudalismo en América Latina con las característi- cas propias del feudalismo europeo o las raíces coloniales del fenómeno del caudillismo forman parte de un largo debate que aún no ha concluido. Lo TXH Vt SXHGH DÀUPDUVH HV TXH HO FDXGLOOLVPR HV XQD KHUHQFLD DXWRULWDULD GH OD península ibérica, porque tanto las colonias españolas como las portuguesas dejaron una impronta y un lastre que todavía pesan en la vida política de las naciones latinoamericanas. El caudillo, aquel líder autoritario capaz de las gestas más heroicas y capaz también de las crueldades más viles ha transitado la historia de nuestros países dejando a su paso una estela terrible de destruc- ción casi masiva de la institucionalidad y una marca indeleble en nuestras masas populares de renunciar a sus voluntades particulares para someterse a una sola voluntad y a múltiples caprichos de hombres que llamaban y llaman todavía caudillos.
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