Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
464 El pesado fardo del caudillismo El sociólogo dominicano Danilo Clime, 2 por ejemplo, asegura que el caudillismo era una realidad ligada a la autoridad y al ejercicio del poder político, por lo que, según su opinión, se situaba en el fundamento mismo de las instituciones políticas. Consideraba el autor que en América Latina el fenómeno tenía sus características peculiares. Concluía, sin embargo, que «en el tránsito de la horda a las más elementales formas de organización colocó al individuo más apto para orientarse en la caza, en el peligro, en la dirección del incipiente orden social. La construcción de la comunidad gentilicia, o el recuerdo de un caudillo poderoso —un mitológico hecho— marcó un punto de partida histórico en el reforzamiento del caudillo como realidad […]. Así puede decirse que el fenómeno es una realidad presente en todo el devenir histórico de la humanidad». 3 Para reforzar su posición hacía referencias histó- ricas a los hebreos, a los griegos de la antigüedad y a algunas tribus africanas. La posición más socorrida y aceptada era la que aseguraba que el caudi- llismo o caciquismo era el producto de sociedades atrasadas y agrarias, y sobre WRGR TXH HUD OD KHUHQFLD PiV VLJQLÀFDWLYD \ GRORURVD GH (VSDxD \ 3RUWXJDO a sus colonias en América Latina. A diferencia de Clime, Arturo Santana 3HxD FRQVLGHUDED TXH HO FDXGLOOLVPR HUD ©XQD SODQWD FDUDFWHUtVWLFD GH OD ÁRUD política hispanoamericana, aunque no sea exclusiva, también la ha habido en España. Arranca de una antigua tradición hispana. Y no es un concepto político, es un tipo psicológico. En el caudillo importan mucho menos sus principios que sus cualidades de mando; predomina la adhesión ciega hacia él, de otros hombres que están dispuestos a luchar y morir bajo su bandera». 4 Los años de guerra, de enfrentamientos entre caudillos, de caos y des- esperanzas dejaron a los diferentes pueblos latinoamericanos y del Caribe insular hispano en la sombra y sembrados en la más profunda de las dudas y especialmente de incertidumbres. Gracias a constantes revueltas, la muerte se convirtió en algo tan cotidiano en la vida social y política, que el pueblo lo asimilaba como parte intrínseca de su propia existencia. Las luchas por el poder hicieron olvidar los ideales a los grupos liberales. Las palabras que inspiraron las grandes revoluciones, como patria, nación y libertad, fueron olvidadas para dar paso a las luchas intercaudillistas. Lo importante era de- rrocar al adversario. Los levantamientos armados, con el único propósito de llevar al solio presidencial al caudillo de turno, estaban a la orden del día. La crudeza de las guerras entre caudillos provocó la desesperación; y peor aún, caló en la conciencia de los pueblos. Federico García Godoy retrataba la convulsionada República Dominicana de mediados del siglo XX . En 5XÀQLWR , el autor describe, con absoluta maestría, a los hombres del pueblo que se aliaban con un caudillo y defendían a capa y
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