Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

436 La Guerra de la Restauración: causas, características e impacto regional, 1863-1865 GLFLHQGR TXH HO OXQHV HVWDUi HQ 0RQWH &ULVWL XQD ÁRWD DPHULFDQD GH GRFH vapores de guerra cargados de pertrechos de guerra y tropas americanas y haitianas para dar auxilio a los dominicanos». 33 Buceta no fue el único preocupado por la presencia de los buques nor- teamericanos en Haití; el comandante general de marina del apostadero de La Habana dispuso que la fragata %ODQFD pasase a Port-au-Prince a vigilar los movimientos de buques de guerra de los Estados Unidos. A mediados de octubre, Gabriel Tassara, representante de España en Washington, alertó a los cónsules de Nueva York, Boston, Baltimore y Nueva Orleans para que ejercieran mayor vigilancia e incluso acudieran a las autoridades para detener cualquier cargamento sospechoso dirigido a Santo Domingo. 34 Ante estos rumores y temores, el 12 de agosto Buceta viajó hacia Monte &ULVWL 'DMDEyQ \ WRGD OD IURQWHUD FRQ OD ÀQDOLGDG GH ©DGTXLULU FXDQWDV QRWL - cias le sean dables» sobre los últimos acontecimientos. Cuatro días después, el 16 de agosto de 1863, el grupo de insurrectos capitaneados por Santiago Rodríguez cruzó la frontera e izó la bandera dominicana en el lugar nombrado Capotillo, como gesto simbólico del reinicio de la lucha por la recuperación de la independencia. 35 Esta acción dio inicio con redoblados bríos a la Guerra de la Restauración. En una primera embestida, los revolucionarios tomaron la ofensiva mediante ataques sorpresivos, emboscadas y combates aislados contra destacamentos o columnas enemigas. Los reiterados ataques relámpago hicieron posible que en breve tiempo las guerrillas se apoderaran de toda la región Noroeste del país, a excepción de Puerto Plata: cayeron bajo dominio de los revoluciona- rios Sabaneta, Guayubín, Monte Cristi, Moca, San José de las Matas, Dajabón, San Francisco de Macorís, Cotuí y La Vega. A los españoles no les quedó más alternativa que batirse en retirada. Así, las columnas de Buceta, Hungría, Aranguren y Florentino García se vieron obligadas a realizar movimientos de retirada, algunos en condiciones por demás difíciles. 36 +DFLD ÀQDOHV GH DJRVWR DQWH HO ULWPR GH DYDQFH GH ODV JXHUULOODV UHVWDXUD - doras, Felipe Rivero escribió al capitán general de Cuba solicitándole el envío de tropas de combate, dotadas de municiones, acémilas, tiendas, sacos, racio- nes y todo otro material necesario para entrar inmediatamente en operaciones. Las tropas no tardaron en llegar; movilizadas en el vapor Isabel II , el 27 de agosto desembarcaron en Puerto Plata. La columna expedicionaria era dirigida por el coronel de ingenieros Salvador Arizón y estaba compuesta por fuerzas de los batallones de infantería de la isla de Cuba, primer batallón del regimiento de la Corona, segundo batallón del regimiento de Cuba y una batería de artillería de montaña. No bien desembarcaron estos contingentes

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