Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

434 La Guerra de la Restauración: causas, características e impacto regional, 1863-1865 pre-revolucionaria. Decretó el estado de sitio en todo el territorio de la Parte Española de la isla de Santo Domingo y se crearon comisiones militares para juzgar a los «reos de rebelión contra el Estado». Se procedió al fusilamiento de los dirigentes de las rebeliones y se estableció vigilancia sobre los buques de guerra de los Estados Unidos en las costas haitianas, pues se tenía la sospecha de que los norteamericanos estaban colaborando con los rebeldes con armas y pertrechos. Igualmente, se puso en estado de alerta a los cónsules en Nueva York, Boston, Baltimore y Nueva Orleans, de manera que pudiesen detectar cualquier cargamento sospechoso dirigido a Santo Domingo. Otras medidas fueron adoptadas de inmediato. Se envió a Monte Cristi un contingente de soldados compuesto de dos compañías de cazadores de Bailén y una sección de artillería de montaña al mando del brigadier Manuel Buceta. Además, las tropas españolas de Santiago fueron reforzadas con el en- vío de contingentes adicionales bajo el mando de Pedro Santana y el brigadier Carlos de Vargas. Mientras se adoptaban esas medidas, la comisión militar de Santiago proseguía los juicios contra los insurrectos. A juzgar por la cantidad de suma- rias y de los testigos entrevistados, dicha comisión realizó una labor ardua. Las investigaciones no solo se hicieron en las localidades donde ocurrieron las rebeliones, sino que se extendieron hasta Azua, donde se interrogó a un tal Juan Santana, quien implicó al general pasivo de las reservas provinciales Pedro Florentino. 28 Los trabajos fueron conducidos con prontitud. La comisión concluyó en una votación unánime, condenando a la pena de muerte a Eugenio Perdomo, Carlos de Lora, Juan Luis Franco Bidó y Pedro Ignacio Espaillat. Otros acusados prófugos fueron también condenados a la pena de muerte, entre ellos Ramón Almonte, Isidro Jiménez, Manuel Tejada, Manuel de Jesús Vargas, JuanAntonio Alix, Nicolás Toribio, Eusebio Gómez, Eusebio Abreu y Domingo Curiel. Otros acusados recibieron penas menos severas, como muestran los casos de Ramón Pacheco, Juan de la Paz y Pedro Ruiz. A uno de los condenados a la pena máxi- ma, Franco Bidó, le fue concedida la gracia del indulto. 29 (O FDSLWiQ JHQHUDO FUH\HQGR KDEHU GHUURWDGR GHÀQLWLYDPHQWH OD LQVX - rrección, emitió un indulto general, el 16 de marzo de 1863, en el cual incluía a todos los implicados en los recientes sucesos, excepto a los individuos per- tenecientes a las reservas provinciales y a los jefes promotores. A pesar de la derrota momentánea sufrida por el movimiento restaura- dor, grupos de insurrectos, unos al mando de Santiago Rodríguez y otros de Benito Monción, se internaron en las lomas de Capotillo, desde donde continuaron acosando a las tropas españolas establecidas en Dajabón. Estos

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