Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
432 La Guerra de la Restauración: causas, características e impacto regional, 1863-1865 de López Morrillo, estas demandas demostraron el carácter faccioso del orga- nismo municipal. 24 /D UHDFFLyQ GHO JREHUQDGRU \ GH OD MXQWD GH RÀFLDOHV TXH HVFXFKy D ORV miembros del Ayuntamiento fue iracunda. El primero señaló a la comisión que su proposición «[...] no hacía más que atacar directamente mi honor [...] y que por pretexto ninguno permitiría el menor ultraje al pabellón español [...] donde quiera hallase la revolución allí la batiría sea en número inferior o superior con mis fuerzas [...]». 25 El gobernador obligó a cooperar con las DXWRULGDGHV UHVSRQVDELOL]iQGRODV GHO HQYtR LQPHGLDWR GH XQ RÀFLR DO FDSLWiQ general de la isla , no prestando atención al señalamiento sobre una supuesta escuadra americana que desembarcaría tropas en Monte Cristi. El 27 de febrero el Ayuntamiento continuó su gestión de intermediación. Otra comisión fue dirigida al grupo de insurrectos que se encontraban re- unidos en la otra banda del río Yaque, aparentemente con el propósito de que se retirasen a sus casas. Estos, al advertir la presencia del comandante español Juan Campillo, quien se proponía atacarlos, huyeron en su gran ma- yoría. Algunos aseguraron al comandante «[...] que algunos miembros del Ayuntamiento los tenían engañados [...]». 26 Al regresar la tropa al pueblo se dispuso de inmediato el arresto de todos los miembros del Ayuntamiento, entre ellos Alfredo Deetjen, Pablo Pujols, Máximo Grullón, Juan Luis Franco Bidó, Belisario Curiel, Pedro Curiel y Vicente Morel; todos fueron puestos a disposición de la comisión militar. Cuando el general José Hungría regresó a Santiago, ya las tropas españo- las tenían totalmente controlada la situación, por lo que procedió a fortalecer su destacamento con parte de la guarnición de Santiago y emprendió, acto se- guido, la marcha hacia Guayubín, donde se proponía derrotar a los rebeldes a como diera lugar. Efectivamente, los focos de rebelión de Guayubín, Monte Cristi y Sabaneta fueron vencidos. Estas rebeliones de febrero constituyeron «movimientos armados de ma- sas», centrados en el noroeste del país. El carácter regional del movimiento se puede apreciar en el mapa de las rebeliones, pues, a excepción de la rebelión de Neiba, las de Guayubín, Sabaneta, Monte Cristi, Santiago y Puerto Plata se HVFHQLÀFDURQ HQ OD /tQHD 1RURHVWH GHO SDtV Con referencia a la identidad social de los participantes, el examen de setenta y cinco expedientes de rebeldes permite determinar, a partir de su ocupación, los sectores sociales de mayor incidencia en las rebeliones. De los 75 en total, 23 eran labradores y otros 23 militares; 12 artesanos; 8 hateros; 4 comerciantes, 4 empleados públicos y 1 cortador de madera. Este análisis per- mite asegurar que se trató de movimientos sociales de carácter heterogéneo,
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