Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
426 La Guerra de la Restauración: causas, características e impacto regional, 1863-1865 y hasta los políticos aliados de la clase dominante, todos ellos excluidos del poder político. Igualmente irritantes fueron la aplicación compulsoria del bando de policía y buen gobierno, del 15 de octubre de 1862, 8 y los códigos de reparación de vivienda (plazo de un año), del 12 de febrero de 1863, 9 y el de ornato, en Santiago. La prohibición de prácticas habituales del pueblo dominicano, como el amancebamiento, los bailes, el transporte de bultos después de las ocho de la noche, los juegos de azar, la libertad de expresión y la imposición de la censura a la prensa y a las imprentas, fueron todas medidas que aumentaron la animadversión hacia las autoridades españolas El desarme de la población 10 levantó la sospecha en mulatos y negros de que la esclavitud sería restablecida. La propaganda de los opositores a la Anexión, orientada a sensibilizar a los grupos sociales más bajos en cuanto a la posibilidad del restablecimiento de la esclavitud, tornó la situación explosi- va, permeada por los rumores y la agitación. Con todo, los aspectos más irritantes fueron el prejuicio racial y el racis- mo institucionalizado, que afectaron tanto a sectores sociales populares como a militares y miembros de la clase alta y exacerbó las contradicciones hasta llevarlas a un nivel explosivo. 11 Conforme iba transcurriendo el tiempo, la implementación de la política administrativa española fue lesionando los intereses de las diferentes clases sociales de la formación económico-social dominicana. Así, comerciantes, campesinos, burócratas, religiosos, militares, etc., fueron paulatinamente afectados por una política más interesada en preservar las colonias españolas existentes en el Caribe hispano que en posibilitar el crecimiento económico de la colonia recuperada. La evidencia más elocuente de la aseveración anterior lo constituye la for- ma en que se distribuían los fondos del presupuesto de egresos del Gobierno colonial. Para el año 1862, el 80.1% del total presupuestado fue dedicado a la sección de guerra. Para el mes de enero de 1863 los gastos de guerra fueron de 95,856.13, lo que equivalió a un 73.5%. La delicada situación descrita se tornó en una coyuntura pre-revolucio- naria cuando Cuba y Puerto Rico sufrieron las repercusiones económicas de la guerra civil en los Estados Unidos. El derrumbe del mercado en los Estados de la Unión afectó seriamente a esas economías coloniales, pues ese país cons- tituía el mercado más importante para ambas islas. Santo Domingo sintió el impacto de la nueva coyuntura económica al retrasarse el envío de los fondos que provenían de La Habana. Los resultados inmediatos de la precariedad económica que esto producía se tradujeron en un mayor descontento por el
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