Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 417 prohibieran los actos y ejercicios de las religiones protestante, metodista, an- glicana y wesleyana en Puerto Plata y Samaná. Posteriormente, fue expedido el Bando de Policía y Gobernación del 15 de octubre de 1862. 98 Esta fue la más idónea expresión del espíritu reglamentista español que pretendió encuadrar la totalidad del quehacer humano dentro de unos cánones legales evidentemente dirigidos a posibilitar un mayor control sobre la provincia. Estas reglamentaciones tan detalladas y puntillosas crea- ron un gran malestar entre todos los grupos del universo social dominicano, acostumbrados a un medio caracterizado por una ausencia de reglamentación de parte de las autoridades gubernamentales. Las disposiciones de este bando están contenidas en doce capítulos y FRQWLHQHQ DUWtFXORV TXH VH UHÀHUHQ D ORV DVSHFWRV PiV GLYHUVRV GH OD DFWL - YLGDG KXPDQD UHOLJLyQ PRUDO S~EOLFD VDOXEULGDG DERUWR WHDWURV HGLÀFLRV orden, aseo, comodidad, caretas. Lo grave era que prohibía o regulaba com- portamientos cotidianos y habituales de los ciudadanos, pretendiendo com- pulsoriamente cambiar patrones de conducta de muchos años. Se prohibieron los juegos de azar, los bailes (sin permiso), el transporte de bultos después de las ocho de la noche y el poner a secar ropas en los balcones, ventanas y rejas. No conformes con este bando, las autoridades emitieron otro dentro del mismo espíritu y con la agravante de que pretendía hacer imperativo, confor- me a un plazo de un año, el arreglo y la reparación de las casas. Este último, del 12 de febrero de 1863, disponía la reparación urgente de las casas. 99 Especialmente enojosas fueron las prohibiciones de los bailes populares y las regulaciones imponiendo la obtención de licencias a lavanderas, cocineras, planchadoras, vendedoras de dulces y frutas y a los recueros. La censura a la prensa y a las publicaciones y la política de desarme de la población crearon una situación insoportable. 100 Conforme iba transcurriendo el tiempo, la política administrativa, delibe- radamente o no, fue lesionando los intereses de las diferente clases sociales. Comerciantes, campesinos, burócratas, religiosos y militares fueron paulatina- mente afectados por una política a todas luces dirigida a asegurar el territorio, en virtud de una estrategia de expansión del imperio hispánico en el Caribe, y no a promover cierta dinamización económica dentro de la óptica de la época. La evidencia más elocuente de la aseveración anterior lo constituye la forma en que se distribuían los fondos del presupuesto de egresos del gobierno colonial. Para el año 1862, los egresos totales serían de 1,624,324.66, de los cuales 1,301,039.16 fueron destinados a Guerra, lo que representaba un 80.1%del total. Para el mes de enero de 1863 los gastos de Guerra ascendieron a 95,856.13, lo TXH HTXLYDOLy D XQ FRPR VH SRQH GH PDQLÀHVWR HQ HO FXDGUR VLJXLHQWH
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