Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 415 (VWD SROtWLFD ÀVFDO RQHURVD GHELy FDXVDU PD\RU DQLPDGYHUVLyQ VL DGYHU - timos que se empezaba a aplicar en un país donde no existía una tradición tributaria. Algunos documentos muestran el rechazo por parte de los sectores del pueblo a esta expoliación. También fue evidente la falta de cooperación de los alcaldes de los pueblos para el cobro de los impuestos. En 1863, los comer- ciantes de Azua solicitaron una rebaja en el pago por derecho de patente e, igualmente, en 1865 los comerciantes de Santo Domingo solicitaron no pagar dicho impuesto, considerándolo extremadamente lesivo a sus intereses. 93 Existe mayor evidencia de la resistencia de las autoridades locales para el cobro de los impuestos. Tanto enMoca como en Santiago, El Seibo y Azua hubo diversas manifestaciones de oposición a la aplicación del derecho de patente y a la imposición de otros impuestos. Se trató de una forma de oposición dentro de los marcos del orden colonial, pero que indudablemente boicoteaba una HÀFD] DSOLFDFLyQ GH OD QXHYD SROtWLFD ÀVFDO 3RU HMHPSOR HO DOFDOGH GH $]XD HQ nombre del Ayuntamiento, salió en defensa de los vendedores de carne porque la nueva imposición del derecho de patente los iba a obligar a pagar un doble tributo, pues ya pagaban el impuesto de la alcabala. Además «en el triste estado en que se encuentran los negocios» esto iría en perjuicio del público. 94 Con referencia a la política comercial, los nuevos aranceles favorecían las importaciones y el uso de barcos españoles para el transporte de las mer- cancías. De igual manera, las exportaciones dominicanas hacia otros países debieron pagar un mayor arancel a partir del establecimiento de las tarifas aduanales de Cuba en 1862. 95 El favorecer a los barcos mercantes españoles y a las mercancías importa- das de España era expresión de la política proteccionista española. Los rumo- res sobre la imposición de unmonopolio en la compra del tabaco coadyuvaron a acelerar las contradicciones entre la burguesía comercial y los pequeños co- merciantes y productores de tabaco, pues entendían que el estanco conduciría a una reducción de los precios de venta. 96 Otras disposiciones antipopulares adoptadas bajo el gobierno de Felipe Rivero fueron la del servicio de bagajes, entrada en vigor el 25 de septiembre de 1862, la cual afectó severamente a los recueros y a los vecinos de las diferentes localidades en la medida en que los obligaba a ceder sus caballos, mulos, yeguas, burros, y carretas a los militares en el momento en que necesitaren trasladarse de un sitio a otro. A pesar de que el reglamento estableció unos requisitos mínimos para proveerse del ser- vicio, existía un pago mínimo, pero estas medidas no compensaban en modo alguno el valor del animal y la tarea realizada. Además, el sistema dio paso al abuso por parte de los militares españoles debido al exceso de cargas que ponían sobre los animales y el mal acondicionamiento de los mismos.

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