Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
412 La Anexión a España Muchas de las contradicciones entre el capitán general y los funcionarios españoles surgían cuando hacía caso omiso de las decisiones de los nuevos órganos gubernativos, o cuando sus colaboradores dominicanos en puestos públicos pretendían hacer de la arbitrariedad y el abuso normas de gobierno. Por el informe rendido a la Corona por Alonso de Colmenares, regente de la Real Audiencia, conocemos que tanto Pedro Santana como el gobernador superior civil recurrían al abuso y a la arbitrariedad como normas de gobier- no. El primero hizo caso omiso de las recomendaciones de la Real Audiencia y emitió una circular contrariando su dictamen con referencia al caso de una esclava alegadamente introducida desde Puerto Rico, cometiéndose falseda- des en su pasaporte. Y el segundo, Pedro Valverde, gobernador político de la capital, privó a los presos de la cárcel de la ración alimenticia que les co- rrespondía y decretó detenciones y prisiones arbitrarias, sacándolos, además, para que realizasen trabajos forzados. 86 /D &RURQD QR WXYR GLÀFXOWDGHV HQ GHVKDFHUVH GHO JHQHUDO 6DQWDQD SXHV él presentó su dimisión. El 7 de enero de 1862 dirigió a la Reina una carta pi- diéndole la aceptación de la misma como capitán general, en vista del estado GHOLFDGR GH VX VDOXG /D SHWLFLyQ HVWDED DYDODGD SRU FHUWLÀFDFLRQHV PpGLFDV LQGLFDQGR VXV SDGHFLPLHQWRV SULQFLSDOHV ÀHEUH LQÁDPDWRULD JDVWURKHSDWLWLV crónica, reumatismo. 87 Sus padecimientos médicos contribuyeron a su renuncia, pero también su impotencia ante el control casi absoluto del aparato político por una buro- cracia advenediza y el proceso de suplantación de sus íntimos colaboradores. La Reina aceptó su decisión y nombró como nuevo capitán general a Felipe Rivero y Lemoine, quien asumió la posición el 20 de julio de 1862. De manera que el general Santana, entre la aceptación de su renuncia y la ins- tauración del nuevo gobernador, tuvo un intervalo de alrededor de 4 meses en sus funciones gubernamentales. Uno de los más graves problemas que enfrentó durante ese período fue el del papel moneda. La práctica de su emisión data desde el origen de la Primera República. El incipiente Estado, ante la necesidad inmediata de afrontar los gastos públi- cos, acudía al papel moneda garantizándolo con la deuda pública. Conforme pasó el tiempo la práctica adquirió carácter de costumbre, y gobernante tras gobernante recurrieron a la misma, en caso de guerra, de lucha interna o para EHQHÀFLR SURSLR La utilización constante del papel moneda, sin una regulación efectiva, creó una situación caracterizada por la continua depreciación de su poder adquisitivo. Este hecho empeoraba la condición de las clases bajas, especial- mente el campesinado, puesto que los comerciantes recurrían al mecanismo de recoger el papel moneda mientras no hubiese cosecha e inundaban el
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