Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 411 FXDGURV SULQFLSDOHV GH OD QXHYD DGPLQLVWUDFLyQ IXHUDQ GH VX SOHQD FRQÀDQ]D y no antiguos colaboradores del capitán general que, de una u otra forma, estaban ligados a la lucha política de la isla. A juzgar por las informaciones ofrecidas en la obra del profesor Jaime de Jesús Domínguez, este proceso se inició con el nombramiento del veterano administrador español Joaquín M. de Alba para la Comisaría Regia de Santo Domingo, quien fue dotado de «excesivos poderes administrativos» que obs- WDFXOL]DEDQ \ QXOLÀFDEDQ ODV SUHUURJDWLYDV SROtWLFDV LQKHUHQWHV D OD &DSLWDQtD *HQHUDO (O FRPLVDULR UHJLR HUD MHIH GH OD DGPLQLVWUDFLyQ GH ODV ÀQDQ]DV aplicaba los reglamentos provenientes de las otras colonias españolas en el Caribe hispano y consultaba al gobernador de Cuba en la solución de algún problema de la nueva realidad colonial. 82 Por esto no resulta extraño que Fernández de Castro y Miguel Lavastida fuesen reemplazados por burócratas españoles en sus respectivos puestos: Victoriano García Paredes sustituyó a Fernández de Castro en la Secretaría Superior Civil y Mariano Cappa remplazó a Lavastida. De igual manera, una avalancha de funcionarios ocupó los nuevos puestos gubernamentales: -RVp 0DUtD 0HOR 0LJXHO 7DYLUD 5DPyQ GH OD 7RUUH 7UDVÀHUD (XJHQLR /ySH] Bustamante, José Porrúa y Valdivieso, Ramón Piérola y Manuel Otorena. Este proceso de transferencia del poder estaba muy adelantado para prin- cipio de 1863, y afectó a los más entusiastas colaboradores de Santana en el proceso de anexión. Del año 1863 consultamos una «nómina de los ministros y demás personas importantes de la clase civil que cooperaron activamente en la reincorporación y no han sido empleados». Entre los desempleados se en- contraban a Felipe Dávila Fernández de Castro, Pedro Ricart y Torres, Miguel Lavastida, Manuel Joaquín Delmonte, Pedro Delgado, Antonio Madrigal, Miguel Valverde, Luca Gibbes, Pedro Curiel, etc. 83 Esta decisión afectó seriamente al líder de este grupo, Pedro Santana, quien quedó trastornado por tantas contrariedades y se vio aislado entre gen- tes desconocidas como eran los empleados españoles que iban suplantando a los dominicanos. 84 Poco a poco una gran una gran cantidad de funcionarios españoles coparon casi todos los puestos de la administración pública. Estos funcionarios, de la más alta jerarquía, se esforzaron por conservar una re- ODFLyQ GH FRQÀDQ]D \ DUPRQtD FRQ HO FDSLWiQ JHQHUDO SHUR HVWRV HVIXHU]RV UHVXOWDEDQ GHO WRGR LQIUXFWXRVRV eO SURVHJXtD FRQ VX UHFHORVD GHVFRQÀDQ]D \ cualquier decisión que no saliera de sí mismo le hacía «estallar con frecuencia su reprimida irascibilidad y alejan de su lado todos los empleados que tan dispuestos vinieron a coadyuvar con su prudente consejo y con su acción conciliadora [...]». 85
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