Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 407 Domingo se encontraba «completamente desorganizada [...] con escasísimos elementos que puedan servir para su futura reorganización. Sin hacienda, sin HMpUFLWR VLQ MXVWLFLD VLQ DGPLQLVWUDFLyQ VLQ OHJLVODFLyQ GHÀQLGD VLQ QLQJXQD de las instituciones que constituyen el organismo de los pueblos cultos [...]». 5HÀULpQGRVH D OD UHDOLGDG VRFLR HFRQyPLFD VHxDOy ©ODV WLHUUDV VLQ FXOWLYR ORV bosques vírgenes todavía [...] la población escasa, secas todas las fuentes de la producción, muerta la industria, casi desconocido el comercio; por todo agen- te un miserable papel moneda que en el mayor grado posible de depreciación y circulando por todas las manos pone más de relieve la pública indigencia, y como resultado de todas estas concausas la inercia más desoladora, la más completa indiferencia a los goces y ventajas de la vida social que sirven de estímulo a los adelantos y, lo que es consiguiente, la natural rémora y resis- tencia pasiva a toda mejoría». 75 Partiendo de esa realidad, era lógico su afán por reorganizar globalmente la colonia. Su dinámico accionar orgánico se extendió a casi todos los ramos de la administración pública, empezando por el ejército, la justicia, la hacien- da, la división territorial, la Iglesia. Sus recomendaciones a la Corona fue- ron orientadas hacia proveer una mayor seguridad del territorio, mediante la presencia de las fuerzas marítimas españolas en las Antillas y una mayor presencia militar en la frontera a través de la asignación de un ejército perma- nente que garantice la defensa del país de todas las contingencias del futuro. Sus otras recomendaciones fueron en el orden de proponer una especie de modelo de desarrollo agrícola y comercial basado en la importación de brazos SURGXFWRUHV \ XQD SROtWLFD ÀVFDO OLEHUDO TXH GLQDPL]DUD OD HFRQRPtD Serrano escribió un segundo informe, el 6 de septiembre de 1861, encami- nado a demostrarle a la Corona que la continuación en el mando del general Santana constituía el más grande impedimento para la implementación de su política administrativa. Tanto este como su grupo político eran verdaderos obstáculos para el desarrollo y organización del nuevo territorio colonial. A su juicio, Santana y sus adláteres «[...] han exagerado de tal modo sus preten- siones y tanto en ellos se ha despertado la ambición de sueldos y empleos, que constituyen un obstáculo muy considerable para que la organización se lleve adelante. Aspiran a los primeros puestos y rehúsan los inferiores que se les han ofrecido con larga mano». 76 Desde el principio se evidenciaron las contradicciones entre los militares españoles recién llegados y Santana. El Consejo de Guerra que condenó a la pena de muerte a Sánchez y sus compañeros ahondó las desavenencias entre Santana y los nuevos funcionarios. Muchos de estos vinieron con el propósito de ir adelantando el proceso organizativo de la administración, los cuales

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