Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
400 La Anexión a España La indignación que produjo la Anexión en los círculos gubernamentales KDLWLDQRV GHEtD VHU OR VXÀFLHQWHPHQWH IXHUWH FRPR SDUD KDFHU XQ OODPDGR D ODV armas, en una proclama al pueblo y al ejército. Dicha proclama fue, verdade- ramente, un grito airado de guerra contra la nación española, usurpadora del territorio del Este. La misma fue como una reacción no meditada. La procla- ma del 18 de abril de 1861 recuperaba la consigna de Libertad o Muerte, pero no pasó de ser una proclama patriótica que reivindicaba la tradición de lucha anticolonial en Haití. 57 El presidente haitiano optó por seguir la vía diplomática en el enojoso pro- blema dominicano. Envió un razonado y extenso documento a los Gobiernos de Francia e Inglaterra, en el cual apeló a la mediación ante el peligro de la presencia española en la isla. La ofensiva diplomática haitiana resultó totalmente infructuosa. Francia e Inglaterra aceptaron el hecho consumado y hasta colaboraron con la reali- zación del mismo con una política de tácita aprobación. En el caso particular de Francia, la Anexión española de Santo Domingo en nada afectó su política exterior. Al contrario, la reincorporación de Santo Domingo a España fortale- cía los lazos de ambas potencias, en la medida en que las dos eran violadoras de la Doctrina Monroe. Además se comentó más de una vez la posibilidad de un acuerdo franco-español para el restablecimiento del coloniaje a lo largo y ancho de la isla. Esto fue una idea ya manifestada durante la misión explora- toria de Mariano Torrente en 1852. El mismo planteamiento fue señalado por Serrano en 1861 en un informe a O’Donnell donde indicó «que debiendo ser la política nuestra en Santo Domingo llegar a dominar toda la isla aprovechando para ello todas las oportunidades que pueda ofrecer el estado de nuestras relaciones con la República de Haití [...]». 58 Parecía existir un acuerdo subrepticio entre España y Francia con refe- rencia al retorno al coloniaje de toda la isla. Y además fue evidente la parti- cipación de Inglaterra en la tentativa de establecer una monarquía europea en suelo mexicano. Evidentemente, existía una visión compartida sobre el restablecimiento de la hegemonía europea en el hemisferio y, por ende, el debilitamiento de la política norteamericana de expansión hacia el Caribe. (Q HO FDVR HVSHFtÀFR GH ,QJODWHUUD HVWD QR UHSUHVHQWy QLQJXQD DPHQD]D para España en su intento de reincorporar a la República Dominicana a su imperio antillano. La suma de una nueva colonia a España no se constituyó en un peligro para la política exterior inglesa. Al contrario, Inglaterra utili- zaría a España como un instrumento capaz de neutralizar el avance de los Estados Unidos y Francia en la región. Además, Lord Aberdeen, secretario de Relaciones Exteriores, expresó al cónsul español en Londres que su país
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