Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
394 La Anexión a España y A. de Zeltner, de Francia e Inglaterra, dirigieron una correspondencia al ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno dominicano, Felipe Dávila Fernández de Castro, el 14 de enero de 1861, pidiéndole explicaciones «frente al insistente rumor que corre en la ciudad [...] y para ofrecer los esclarecimien- tos necesarios para nuestros respectivos gobiernos». 48 Pero ni los rumores ni una posible propuesta de paz por parte de Haití HUDQ VXÀFLHQWHV SDUD FRQWHQHU D 6DQWDQD \ D OD pOLWH GRPLQDQWH HQ VXV GHVLJ - nios. Ahora que la Anexión había sido aceptada por la metrópoli, aunque condicionada temporalmente, se tratarían de crear las condiciones para hacer realidad el ya adelantado proyecto. En lo inmediato todo el esfuerzo del Gobierno se dirigió hacia lograr la aceleración del proceso anexionista. La política de soborno iniciada por Santana, la reunión con jefes militares, la expulsión de Ramón Mella y la ofensiva epistolar que desarrolló Ricart y Torres hacia Serrano, todos estos esfuerzos iban encaminados a abreviar el plazo de un año para concretizar el proceso de incorporación del territorio dominicano a la monarquía española. Independientemente de si Serrano ordenó a Santana la realización de la Anexión la misma se produjo en un período relativamente corto después del regreso de Ricart y Torres. Durante la primera semana de marzo, Santana dirigió al ministro de Guerra y Marina Miguel Lavastida una comunicación dándole instrucciones para que hiciera conocer a los pueblos del Cibao los resultados de las negociaciones realizadas con el Gobierno español. Posteriormente, dirigió otra comunicación a las autoridades civiles y militares poniéndolas al tanto del plan que debía llevarse a cabo y de la for- ma de hacerlo. La proclamación de la Anexión debía ser la culminación de los pronunciamientos anexionistas de los pueblos, los cuales demostrarían HVSRQWDQHLGDG \ XQDQLPLGDG /DV ÀUPDV GH ODV DFWDV GH DGKHVLyQ VHUtDQ WDP - bién pruebas irrefutables de que los propios dominicanos querían pertenecer una vez más a la Madre Patria. Los pronunciamientos hechos el 12 de marzo de 1861 por el pueblo de Hato Mayor continuaron el 18 de marzo en Santo Domingo, Azua, El Seibo, San Cristóbal, Los Llanos y Cevicos; el 19 en Barahona, Higüey y Guerra; el 20 en San Pedro de Macorís y Samaná, y el 21 en Sabana de la Mar, Yamasá, El Cercado y Las Matas de Farfán. De los pronunciamientos se pasó rápidamen- te al «magno acontecimiento» del 18 de marzo de 1861, realizado en medio GH OD DOWD RÀFLDOLGDG GRPtQLFR HVSDxROD FRQ ODV EHDWtÀFDV SDODEUDV GH PRQ - señor Gabriel Moreno del Cristo y los 101 cañonazos a la bandera española como testimonios simbólicos del inicio de una nueva época de coloniaje en la República Dominicana.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3