Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 393 Es la voluntad de la Reina, de acuerdo con el parecer de su Consejo de Ministros, que V. E. manifestase al Gobierno de Santo Domingo la satisfacción con que mira sus deseos de volver a formar parte de esta monarquía: que conviene aplazarlo, sin embargo, en interés de tan QREOH HPSUHVD SRU HO WpUPLQR DO PHQRV GH XQ DxR WLHPSR VXÀFLHQWH para que el Gobierno pueda prepararse para todas las eventualida- des; y que solo faltaría a su propósito de diferir la realización del proyecto con que se le brinda, en caso extremo, antes expresado de que los E. U. intentasen apoderarse a viva fuerza de alguna parte del territorio de la República. 46 En Santo Domingo circularon conjeturas, alarmas y rumores. Las idas y YHQLGDV GH HPLVDULRV OD OOHJDGD GH RÀFLDOHV FRORQRV LQPLJUDQWHV SHQLQVXOD - res y las persistentes y continuas visitas de vapores españoles, dentro de un silencio casi sepulcral, habían coadyuvado a la creación de esta atmósfera de preocupación entre la población. Las negociaciones domínico-españolas se habían celebrado dentro de un PDUFR GH FRQÀGHQFLDOLGDG SRFR FRP~Q (UD PX\ GLItFLO WUDVSDVDU HVH PDUFR puesto que existían razones muy poderosas tanto de parte de Santana como de la Corona española. En un medio caracterizado por la inestabilidad polí- tica, por las revueltas y la intromisión de los cónsules en el quehacer político cotidiano, no resulta extraño que Santana hiciese todo lo indecible por que las negociaciones se desarrollaran dentro del mayor sigilo que permitiesen las circunstancias. Por parte de España, recordemos que O’Donnell, presidente del Consejo de Ministro, creía en la posibilidad de que la anexión de Santo 'RPLQJR D (VSDxD UHDOL]DGD SUHPDWXUDPHQWH SRGUtD XQLÀFDU D ORV (VWDGRV del Sur y del Norte de América, bajo los principios de la Doctrina Monroe. De ahí que las autoridades españolas solicitaran a sus funcionarios en la República Dominicana con las cuales negociaban una «reserva absoluta» so- bre la cuestión. Más de una vez el capitán general de Cuba aconsejó a Santana «la necesidad de emplear circunspección y reserva hasta la resolución de la Reina. Tratando de desvanecer la alarma que cunde y exactas noticias que tienen ya por alguna indiscreción y por la que de estos pasos difíciles hayan podido nacer». 47 No resulta extraño, pues, que los rumores estuviesen a la orden del día. 6H KDEODED GH OD ÀUPD GH XQ FRQYHQLR TXH HVWDEOHFtD XQ SURWHFWRUDGR HVSDxRO Otros decían que dicho convenio incluía la cesión absoluta del territorio domi- nicano a España y que Santana sería el capitán general, y no faltaban los que decían que era un empréstito que el Gobierno español haría al dominicano. Ni los cónsules extranjeros tenían la certeza de lo que ocurría. Martin R. Hood
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