Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
392 La Anexión a España Serrano fue de vital importancia en el momento de tomar la decisión frente a las propuestas de las autoridades dominicanas. Dos razones podían explicar HVWD FRQFOXVLyQ HO URO \ OD LQÁXHQFLD GHQWUR GH OD 8QLyQ /LEHUDO \ VX SRVLFLyQ como capitán general de Cuba, epicentro de la inminente expansión imperial de España en el Caribe. Esta expansión aparecía preñada de peligrosidad, pues podía conducir eventualmente a una guerra con los norteamericanos. La idea de una posible guerra con los Estados Unidos formaba parte de los razonamientos de la clase dominante española durante el período, pues se en- tendía que la expansión territorial norteamericana hacia América amenazaba a las Antillas españolas y a Santo Domingo, desde el cual se podía atacar a Cuba y a Puerto Rico. La disyuntiva que se presentaba a España era la de evitar que los nor- teamericanos se pudieran apoderar de Santo Domingo, lo cual formaba parte de su política de supremacía regional. Esto hacía evidente el peligro para sus posiciones en el Caribe hispano. Ante esta delicada situación, el capitán gene- ral de Cuba dirigió una comunicación al ministro de Estado, fechada el 2 de noviembre de 1860, solicitándole orientación en cuanto a la decisión a tomar. Le indicaba: Si llega este caso y me encuentro sin instrucciones me veré en un FRQÁLFWR \ WDOHV SXHGHQ VHU ODV FLUFXQVWDQFLDV TXH PH YHD REOLJDGR a obrar, optando por la incorporación que, con más ventajas, ofrece menos inconvenientes que el protectorado. Y si tal es la resolución de la Reina (Q.D.G.) espero que V. E. me envíe instrucciones precisas y que incline el ánimo del gobierno de S. M. para que me provea de los medios necesarios para el intento. La cuestión dominicana es, excelentísimo señor, la más vital que tiene España en estas regiones, ante ella todas las otras desaparecen. No ha venido tal como ahora se presenta por la voluntad de nadie. La han traído la marcha misma de los acontecimientos y la nueva posición que España ocupa desde la gloriosa campaña de África. 45 La contestación a esta carta de Serrano se hizo en un largo documento, GH IHFKD GH GLFLHPEUH GRQGH OD &RURQD ÀMDED GHÀQLWLYDPHQWH VX SRVLFLyQ en cuanto a la República Dominicana. Aceptaba la anexión, pero condicio- naba a que se efectuase luego de transcurrido un año y a que fuera un acto espontáneo. También la reina autorizó al gobernador de Cuba a ayudar al Gobierno dominicano según lo creyera oportuno, «dotándolo de los efectos y auxilios necesarios para enfrentar cualquier embestida extranjera»:
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