Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

364 La revolución de 1857 (VWH DXWRU GHVJORVD HO PDQLÀHVWR \ RIUHFH XQD YDORUDFLyQ GHO PLVPR DVt /D DUJXPHQWDFLyQ GH OD %DQGD GHO VXU VH DÀUPDED HQ OD WUDGLFLyQ histórica y en la experiencia republicana del país de los catorce años anteriores que había desconocido el instrumento cibaeño datando la independencia con su aparición en 1858. La querella sureña exhibía además resuelto matiz político regional: no solo reclamaba la capi- talidad de la república para la ciudad de Santo Domingo sino que concluía señalando que «los pueblos de la provincia del sur estaban plenamente convencidos de que la Constitución de Moca, o sea de Febrero, no podía proveer a la seguridad y bienestar, ni a la marcha regular de los negocios públicos», arguyendo además «que los re- presentantes dados a las provincias del Sud (en la Constituyente de Moca) no expresaban la voluntad libre y legal de la generalidad de ORV FLXGDGDQRV SRU FX\RV PRWLYRV GHFODUDEDQ ORV ÀUPDQWHV TXH PH - UHFLHQGR HO JHQHUDO 6DQWDQD OD FRQÀDQ]D GH HOORV SRU ORV HPLQHQWHV y constantes servicios que había hecho a la patria, le confería los más amplios poderes y facultades para que restableciera inmediatamente la Constitución del año 1854, y un orden legal correspondiente que ofreciera garantías a los asociados, etc. La querella sureña orilló cuidadosamente el enfrentamiento abierto con el gobierno con asiento en Santiago y en manos cibaeñas. El Sur aspiraba al retorno de la Constitución de 1854, el más conspicuo mo- delo instrumental de la cultura de la montería en el orden político, rechazando por mediación de sus dirigentes la elaborada en Moca, de factura liberal. La Constitución deseada preceptuaba en su artí- culo 20 que el asiento del gobierno y la capitalidad de la república lo era la ciudad de Santo Domingo. Los manifestantes sureños debían saberlo y fue habilidad suya poner la encomienda de avenencia entre el gobierno cibaeño y sus reclamos, al general Santana, en alternativa que se insinúa sin malicia en estos términos: el gobierno presidido por el general José Desiderio Valverde se trasladaba a la ciudad de Santo Domingo en acatamiento de la ley constitucional de 1854, o se declaraba en rebeldía y fuera del orden constitucional restablecido. Santana, jefe de la fuerza montera, tenía la palabra. 123 $O UHIHULUVH D OD FRQWUDUUHYROXFLyQ /DQGROÀ LQGLFD TXH El aval regional a tal pronunciamiento fue rápido y total a solo 48 horas después de entregada públicamente a Santana a partir del

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