Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 363 El acuerdo arribado preveía la renuncia de Báez a la presidencia y su sali- da inmediata del país; la no persecución de las personas que lucharon a favor GHO JRELHUQR OD HQWUHJD GH XQ SDVDSRUWH D WRGR RÀFLDO TXH GHVHDUD DEDQGRQDU el país después de la rendición; la suspensión inmediata de las hostilidades y la entrega de la plaza de Santo Domingo al general Santana con sus fortalezas, arsenales, armas, pertrechos y buques de guerra. 111 Aquel armisticio fue aceptado con reservas por el gobierno de Santiago —que demandaba la rendición pura y simple de los baecistas— 112 ya que, FRPR UHÀHUH 'DPLiQ %iH] ©QDGLH SRGtD VHU SHUVHJXLGR QL PDOWUDWDGR SRU VX conducta anterior; a nadie se le podía encarcelar ni expulsar, ni a nadie se le impediría salir del país si así lo deseaba»; 113 en otras palabras, dice Moya Pons, dejó en libertad a Báez de irse con todo el dinero que había podido sustraer de las arcas del Estado durante su gobierno, además del oro y el tabaco que robó a los cibaeños el año anterior, junto con los bergantines y goletas del Estado, 114 DÀUPDFLyQ TXH %iH] *XHUUHUR FDOLÀFD GH ©PHQWLURVD YHUVLyQª SXHV QR H[LVWH ninguna evidencia documentada de que así sucediera y que lo que Báez y sus familiares embarcaron, «aleccionados por su experiencia anterior al salir al destierro en 1853», fueron «muchos enseres domésticos, como vajillas y copas ÀQDV EDQGHMDV \ FXEHUWHUtD GH SODWD \ XWHQVLOLRV GH FRFLQD DGRUQRV GH SRU - celana y prendas, que de haberse quedado en sus casas seguramente serían robadas por las turbas santanistas». 115 Pero de acuerdo a García y Franklin Franco, Báez dejó el país en ruinas, ya que para la resistencia «vendieron bu- ques, comprometieron con prestamistas las rentas de las aduanas, vendieron WLHUUDV \ HGLÀFLRV SURSLHGDG GHO (VWDGR H LQFOXVR KLSRWHFDURQ HO 3DODFLR GH Gobierno». 116 Tan pronto Santana y sus tropas entraron a la ciudad capital a la salida de Báez el 13 de junio, 117 este se movilizó para restituir el orden de cosas existente antes de su caída; «era siempre el mismo Santana», como acota Damián Báez. 118 La Constitución de Moca trastornaba la organización políti- ca y administrativa existente desde 1844, tan afín a sus intereses, y el traslado de la sede del gobierno a Santiago, con todo lo que ello conllevaba, impli- caba despojar de múltiples privilegios a sus partidarios en Santo Domingo y la región Sur. 119 )XH DVt FRPR HO GH MXOLR GH XQ PDQLÀHVWR FRQWUD - rrevolucionario, seguido de pronunciamientos en diversas poblaciones del sur, 120 alentó la puesta en vigor de la Constitución de diciembre de 1854 y el desconocimiento del gobierno instalado en Santiago y la Constitución de Moca, 121 «prueba determinante de que una recia caracterización cultural escindía a la sociedad dominicana en mitades pugnaces», en palabras de &LULDFR /DQGROÀ 122

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