Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
358 La revolución de 1857 Cassá opina que no resulta extraño que los grupos mercantiles cibaeños se aliaran a Santana, ya que tradicionalmente lo habían estado, pero esta vez lo hicieron «desde una posición independiente y formalmente imponiéndole al viejo déspota su autonomía. La alianza, además, se explica porque seguía en pie el mito de la invencibilidad militar de Santana y porque los cibaeños no GLVSRQtDQ GH OD VXÀFLHQWH IXHU]D SROtWLFD \ VRFLDO FRPR SDUD HQIUHQWDUVH DO Sur como un bloque único». 80 Campillo Pérez, al igual que Cassá, encuentra la lógica de esta unión en el ascendiente político de sus actuaciones previas: Aparte del prestigio militar de Santana, necesario para derrocar por las armas al Gobierno de Báez, el liberalismo santiaguense había hecho buenas migas con el hatero seibano por sus valientes actuaciones frente a los haitianos. En Santiago existía un fuerte sentimiento anti-haitiano, debido a los sufrimientos que habían experimentado sus vecinos con las invasiones de 1801, 1805 y 1822, especialmente en la de 1805, cuando la soldadesca de Cristóbal UHDOL]y XQ GHJHOOR JHQHUDO FULPHQ DERPLQDEOH FDOLÀFDGR KR\ GH genocidio. Para los habitantes de Santiago el héroe de Azua repre- sentaba el nacionalismo, y era más que nada, «El Libertador». Por otra parte, el déspota ignorante, permitía las actividades intelec- tuales del grupo […] En cambio en el primer Gobierno de Báez, el déspota ilustrado, los líderes santiaguenses no tuvieron ninguna acogida […] Báez además no estaba señalado como patriota sino como un declarado partidario del proteccionismo francés. Para colmo, su segundo mandato tenía sus orígenes en la perniciosa in- tervención del cónsul Segovia y los atentados de este intruso contra la soberanía nacional. 81 La decisión del gobierno cibaeño es criticada por la doctrina histórica nacional, toda vez que la resistencia de los baecistas se redobló, temerosos de las seguras represalias de Santana —«rendidos solo tenían en perspectiva el patíbulo o el destierro», dice García— 82 al tiempo que este logró integrar sus propias fuerzas, desplazando del mando al general Franco Bidó, por OD ÀGHOLGDG GH VXV KRPEUHV \ OD GHVPRUDOL]DFLyQ GH ODV WURSDV FLEDHxDV causada por la distancia que separaba a sus integrantes de sus hogares y la necesidad de retomar el ciclo agrícola de la cosecha de tabaco. 83 En ese sentido, José Gabriel García, sin dudas el autor más prolijo y minucioso en los detalles de este episodio, concluye en que el decreto de la Revolución del 11 de julio de 1857 fue una «inconsecuencia emanada de la falta de unidad
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