Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 355 )XHURQ SpUÀGRV FRQ HO SXHEOR KDVWD HQ OD RSRUWXQLGDG TXH HVFRJLH - ron para realizar sus planes combinados de antemano. Luego que convirtieron todo el papel que tenían en tabaco, cuando había pa- sado todo a las manos de los inocentes labradores, hicieron estallar la revolución que había de destruir los caudales que daban valor a aquella moneda. He aquí la revolución que quiere presentarse como obra espontánea de los pueblos. 47 El gobierno provisional revolucionario, así declarado por decreto del 22 de julio de 1857, 48 fue encabezado por el general José Desiderio Valverde y el abogado Benigno Filomeno de Rojas, 49 ÀJXUDQGR FRPR FRPLVLRQDGRV Domingo Daniel Pichardo, coroneles Federico Peralta y Juan Esteban Ceara, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó, Antonio Hernández, Francisco Javier Jiménez, Julián Belisario Curiel, general José María López, Juan Álvarez, Sebastián Valverde, Vicente Antonio Reyes y el Pbro. Dionisio V. de Moya. 50 Santiago, Moca y San José de las Matas fueron proclamadas pronta- mente a favor del nuevo gobierno, lo mismo que Puerto Plata y La Vega, no obstante la resistencia inicial que opusieron sus autoridades; 51 en Samaná, el pronunciamiento fue abortado y quedó como plaza inexpugnable, 52 lo mismo que Higüey, 53 Barahona y Azua, localidades marcadamente baecis- tas. 54 El gobierno cibaeño «movilizó las guardias nacionales, obligó a tomar las armas a los ciudadanos de 15 a 60 años» 55 para organizar un ejército que marcharía hacia Santo Domingo para derrocar al presidente Báez, quien se dispuso a resistir la revolución. Hay que precisar, sin embargo, que no todo el comercio del Cibao se sumó a la causa —Lluberes cita en ese orden el caso GH 3XHUWR 3ODWD FX\RV FRPHUFLDQWHV \ ÀJXUDV SROtWLFDV QR DSRUWDURQ XQ FHQ - tavo— 56 ni tampoco las masas respondieron a la revolución. 57 «Este intento de obligar a los ciudadanos a pelear contra Báez —dice Báez Guerrero— tuvo muy poco éxito, pues los propios revolucionarios dispusieron excep- ciones para comerciantes, lo cual fue muy mal visto por la generalidad de la población. Más que liberal, este tipo de medida luce típica de regímenes conservadores o extremistas». 58 El enfrentamiento de los revolucionarios y el gobierno planteó la confron- tación entre dos esquemas ideológicos y económicos, como plantea Ciriaco /DQGROÀ La cultura republicana inmadura entre nosotros se escindió enton- ces en dos corrientes pugnaces y contradictorias que tentativamente

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