Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
354 La revolución de 1857 toda la suma emitida en el momento en que empezase a bajar del SUHFLR ÀMDGR VH VDOYDUtD OD DJULFXOWXUD SUHVHQWp SXHV DO 6HQDGR este pensamiento, en una sesión secreta. Fue acogido desde luego, porque estaba fundado en un gran principio de conveniencia y de MXVWLFLD SXHVWR TXH HO SDSHO WHQtD ÀMDGR FRQ DFHSWDFLyQ GH WRGRV HO SUHFLR GH SHVRV HQ ODV RÀFLQDV GH HPLVLyQ \ UHFDXGDFLyQ \ porque no iba a hacerse una emisión forzosa, sino a venderlo a los que quisieran comprarlo. Puesto que se vendió, había necesidad de pO \ OD PHGLGD HVWi MXVWLÀFDGD Aunque fue secreta la autorización que obtuve, en el deseo de evi- tar que se perjudicase ninguno de mis conciudadanos, publiqué mi mensaje y lejos de observaciones ni de solicitudes en contra, como pudieron haberse hecho si había error en aquel pensamiento, fue enteramente aceptado por el comercio de la Capital, foco de todas las especulaciones sobre el papel moneda. No faltaron algunos que creyendo fácil apoderarse de toda la emisión para sostener el precio del monopolio aquellos días, se anticiparon a comprar por todos los medios que podían, haciendo, con su avidez y ceguedad, de ese propósito de lucrarse a costa del pueblo, nacer un agio en la Capital, procurado y creado por los mismos solicitado- res del papel. Procurado y creado por los mismos solicitadores del papel, digo, porque no bastando la prensa para satisfacer la avidez de los que corrían tras el papel, estos pusieron, desde luego, la mira en los que ya lo habían obtenido, como primeros inscritos, pues era preciso venderles a unos primero que a otros, y con ellos negociaron, PHGLDQWH XQ EHQHÀFLR WRGDV ODV FDQWLGDGHV HPLWLGDV (VWRV EHQHÀFLRV PiV R PHQRV DOWRV HQ ORV SULPHURV GtDV GHFD\HURQ poco después como era natural; el Gobierno continuó la emisión de ELOOHWHV DO SUHFLR TXH HQFRQWUy ÀMDGR \ TXH KXER GH DGRSWDU SRUTXH LPSRUWDED VRVWHQHUOR HQ EHQHÀFLR GH ODV FODVHV ODERULRVDV 3HUR FRPR por precaución el Gobierno mandó a las provincias del Cibao oro y papel para sostener el pensamiento salvador, los logreros se irrita- ron y en su despecho juntaron sus esfuerzos a los de los revoltosos, quienes con previsión de que pudiera bastar para desconcertar sus planes aquella medida popular, esparcieron la voz por los campos que el objeto del Gobierno era saquear una población ya vendida a la Francia y a la España. Este es el origen de todas las calumnias con que han pretendido denigrarme unos hombres inmorales que no tienen más guía que sus provechos.
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