Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 353 cibaeño y develó las causales que, desde su óptica, alentaron la revolución de los comerciantes de Santiago para suplantarlo en el poder: El papel moneda, que por desgracia circula en el país desde la domi- QDFLyQ KDLWLDQD GHVSXpV GH PXFKDV RVFLODFLRQHV HVWDED ÀMDGR SRU el Gobierno a razón de 1,100 pesos nacionales por una onza de oro, \ HQ HO FRPHUFLR ÁXFWXDED GH D SHVRV /RV LPSRUWDGRUHV FDOFXODURQ VREUH HVWD EDVH SDUD ÀMDU VXV SUHFLRV \ FRPR OD OH\ SHUPL - te al importador elegir la moneda en que deben pagar los derechos, los más se comprometieron a hacerlo en papel, con la esperanza de ganar la diferencia. Coincidieron sus plazos con la época de la cose- cha, en la cual sube algo el valor del papel, fenómeno periódico que siempre producía una ventaja para el comercio y una pérdida para el agricultor. Siendo en esta vez abundantísima la cosecha de tabaco y altísimo su precio, el comercio para prepararse a las compras, o quizás con el ánimo de lucrar en el cambio, recogió el papel, y en pocos días la onza bajó hasta 800 pesos nacionales y habría bajado aun mucho más. Tuvo entonces el comercio la pretensión de que se recibiera en pago GH ORV GHUHFKRV RUR HQ YH] GH SDSHO \ TXH HO ÀVFR SHUGLHVH HO FDPELR Acostumbrados a la arbitrariedad de los gobernantes, que especu- laban con la cosa pública, vieron como una hostilidad de la nueva Administración que no aceptaba la proposición, y quizás ni agra- decieron que durante la alza del papel no se les compeliese el pago, único medio decoroso con que podía favorecérseles. La escasez de papel llegó a tal punto, que se deseaba ya una medi- da del Gobierno. El comercio mismo estaba a favor de una emisión de papel, fuera que muchos carecieron de este medio para hacer sus compras, o bien que los mismos tenedores de la moneda calcularon que podían hacerse del papel y sostener el precio en provecho propio. Fijos los ojos en el pueblo lamentaba el Gobierno aquella situación; porque vendida la cosecha, al volver todo el papel al torrente de la circulación había de buscar su nivel bajando a 1,200 pesos por onza, que era el valor que le habían dado las necesidades normales de moneda en el mercado. La pérdida iba a ser inmensa para los agri- cultores, especialmente para los del Cibao, cuyos moradores son casi todos labradores de tabaco. (Q HVWH FRQÁLFWR FUH\y HO *RELHUQR TXH HPLWLHQGR SDSHO SDUD VRVWHQHU HO SUHFLR ÀMDGR GH SHVRV SRU RQ]D \ UHWLUDQGR GH OD FLUFXODFLyQ
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