Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 349 estaba a cincuenta por uno, vino a deshacerse de ese papel cuando ya circu- ODED D PiV GH ö H[SHULPHQWDQGR OD SpUGLGD FRQVLJXLHQWH D OD ÁXFWXDFLyQ del ruinoso agiotaje». 34 Lluberes sugiere que gran parte de las onzas de oro o pesos fuertes fueron cambiadas a los comerciantes, pues «el campesino cibaeño no tendría tal can- tidad de oro o pesos fuertes ahorrados para cambiar 18 millones de papeletas, ni creo que tendría interés de cambiar sus onzas pues en este momento iba a vender tabaco, no a comprar». El «cambio libre —dice Lluberes— estaba a 720 nacionales por onza, pero […] Báez negoció «bajo cuerda varias sumas a $ 800 mucho después de haber suscrito una disposición que mantenía en reserva, y SRU OD FXDO VH ÀMDED HO FDPELR D UD]yQ GH ª FRQ HVD EDMD HQ HO FDPELR los comerciantes que percibían 80 pesos nacionales por onza perdían casi el 45% de sus ganancias. 35 El cambio de los billetes fue dirigido por una comisión gubernamental integrada por los señores Antonio Abad Alfau, Pedro Valverde y Damián Báez, quienes, de acuerdo a Franco, ofrecían por la compra de tabaco precios muy superiores a los que ofertaba el comercio tradicional y se dedicaron a FRPSUDU FRQ XQD FRWL]DFLyQ PX\ VXSHULRU D OD RÀFLDO WRGD OD PRQHGD IXHUWH que les fue posible. 36 El tabaco y el dinero en oro y plata, dice Ramón Marrero Aristy, quedarían en manos de Báez y su camarilla: los millones de papeletas impresos sin control fueron repartidos en- WUH HO 0DQGDWDULR \ VXV DPLJRV EHQHÀFLiQGRVH GHO GHVSRMR LQFOXVR los cónsules de España, Inglaterra y Francia, quienes adquirieron fácilmente fuertes cantidades de ese dinero. De esta forma, el peso nacional que antes se cotizaba entre 60 y 70 por uno, se desplomó en una precipitada desvaloración que subió rápidamente hasta 3,000 y 4,000 por peso fuerte. La ruina de los cosecheros y de los comer- ciantes particulares del Cibao quedó consumada, y la desesperación alcanzó a todos los habitantes de la región tabacalera. 37 Juan Bosch, citado por Báez Guerrero, resalta, sin embargo, que «la ope- ración de cambio de las monedas de oro y plata, que recibían los comerciantes cibaeños para que compraran tabaco que debían despachar al Viejo Mundo, por los billetes o papeletas dominicanas que hacía el gobierno», aunque per- judicó a unos pocos comerciantes 38 y agentes de compradores europeos de WDEDFR EHQHÀFLy D ORV SURGXFWRUHV \ ©D ORV FRVHFKHURV TXH SDUD HQWRQFHV HUDQ sobre todo pequeños propietarios campesinos». 39 Báez Guerrero apoya este VHxDODPLHQWR FRQ OD VLJXLHQWH UHÁH[LyQ
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