Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
348 La revolución de 1857 Dinamarca, Holanda y otros países europeos» […] que Báez contase con el apoyo del recién llegado cónsul de España [Antonio María Segovia, EEH] y de los representantes de Francia y del Reino Unido». 29 «El agio, o sea el bene- ÀFLR TXH VH REWLHQH GHO FDPELR GH OD PRQHGD R GH GHVFRQWDU OHWUDV SDJDUpV \ similares papeles comerciales y la especulación sobre el alza y la baja de los fondos públicos […] fue lo que Báez combatió en una lucha sin precedentes en la joven república y que le costó la animosidad de los comerciantes». 30 Y agrega: la enorme y nunca bien ponderada popularidad de Báez entre los más pobres, por encima del origen social de su padre y su propia condición de rico de cuna, era una amenaza para sectores como el minoritario gran comercio de Santiago y Puerto Plata, para quienes resultaba más cómodo y conveniente lidiar con políticos que acomo- dasen sus intereses sin preocuparse por otra cosa. 31 La emisión monetaria De las tres emisiones por un total de 24 millones de pesos, dos millones de la primera emisión «se destinaron a reemplazar el papel deteriorado y a cubrir los gastos incurridos en la confección de los primeros seis millones de pesos en billetes. Los cuatro millones restantes se cambiarían por monedas de oro extranjeras», las cuales eran depositadas en un banco en Saint Thomas a una tasa de interés anual oscilante entre el 3 y el 6%. 32 Las restantes emisio- nes de cuatro y catorce millones, amparadas en la libertad que dio el Senado Consultor al gobierno de emitir las sumas que considerarse necesarias para amortizar los billetes de la primera emisión inmediatamente se constatara una disminución en su valor adquisitivo, generaron, dicen Estrella y Rudman, una avalancha de papel moneda tan grande «que su valor se depreció hasta llegar a 4,750 pesos nacionales por uno fuerte». 33 José Gabriel García explica que «el aumento repentino de esta especie funesta y perjudicial vino a destruir el equilibrio mercantil, porque la descon- ÀDQ]D DOHMy SRU GH SURQWR HO PHWiOLFR GH WRGRV ORV PHUFDGRV \ HFKy D URGDU el papel moneda por la pendiente resbaladiza del desmérito». Las emisiones de cuatro y catorce millones, precisa este autor, «acabaron de precipitar la bancarrota, pues se vieron inundados del funesto agente todos los mercados, FRQ JUDYH SHUMXLFLR GHO JUHPLR DJULFXOWRU TXH HUD DO TXH VH ÀQJtD SURWHJHU DO LPSHGLU HO HVWDQFR SHULyGLFR FRQ TXH WUDÀFDEDQ ORV DJLRWLVWDV SRUTXH KDELHQ - do principiado a vender por papel su cosecha de tabaco, cuando el cambio
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