Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 347 de cuatro y catorce millones de pesos, fueron aprobadas en el mes de mayo siguiente. 25 En un mensaje a las cámaras legislativas el 13 de abril de 1857, %iH] MXVWLÀFy ODV UD]RQHV IXQGDPHQWDOHV TXH ODV VXVWHQWDURQ para la compra del tabaco, especialmente si la cosecha era abundan- te, había grande concurrencia de capitales extranjeros y principiaba de antemano el cambio de oro por papel, que desde luego escaseaba y subía de precio, conservando el comercio el nominal en todos sus géneros, lo que producía alteración continua de los valores efectivos, teniendo que recibir luego el agricultor el precio de sus productos según el estado del cambio, porque todo el papel estaba en manos de los capitalistas, y al volver a la circulación era con poco valor, de suerte que el agricultor vendía cuando estaba en su mayor valor y lo empleaba cuando valía poco, puesto que el comercio, más previsivo, había alterado para entonces sus precios. 26 Pero Cassá plantea que Báez ideó con tales emisiones un «método extraor- dinario» para obtener una cantidad de recursos considerable para constituir una camarilla político-militar sustentada en un poder económico relativamen- te importante a costa del comercio cibaeño, cuyos integrantes tenían menos FDSDFLGDG GH LQÁXHQFLD SROtWLFD TXH ORV GHO 6XU \ ORV VHFWRUHV LQWHUPHGLRV \ la pequeña burguesía de la región, que junto a los comerciantes habían ma- nifestado su favoritismo para con el partido santanista. 27 José Gabriel García atribuyó la escogencia de la clase dominante cibaeña a cuatro móviles: hostilizar al comercio cibaeño, que hasta entonces no le había sido afecto […], proteger a sus allegados políticos presentándoles la ocasión de comerciar con las rentas públicas […]; la necesidad de reunir en oro la suma que había el proyecto de dar al presidente en compensación de los perjuicios inferidos a sus propiedades; y […] [el] interés de tener en las cajas nacionales fondos en oro bastantes para hacer frente a la revolución que todo el mundo vaticinaba. 28 Báez Guerrero matiza estos planteamientos y pone de relieve que, en realidad, los sectores mercantiles de Santiago y Puerto Plata, enriquecidos enormemente en medio de la miseria que oprimió a los dominicanos durante el gobierno de Santana con la especulación de los pesos nacionales y el oro en perjuicio de los cosecheros de tabaco, resentían, junto a «agentes comer- ciales extranjeros de casas importadoras de los Estados Unidos, Alemania,
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