Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

342 Fundación del Estado-nación 88 Emiliano Tejera, «Monumento a Duarte. Junta Central Directiva. (Exposición al Honorable Congreso Nacional, solicitando permiso para la erección de la estatua al ilustre patricio», en Antología de (PLOLDQR 7HMHUD , Ciudad Trujillo (Santo Domingo), 1951, p. 106 89 Manuel A. Amiama, 1RWDV GH GHUHFKR FRQVWLWXFLRQDO , Santo Domingo, 1980, p. 19. 90 Cf. el Art. 6.° del «Proyecto de Ley Fundamental» escrito por Juan Pablo Duarte, inclui- do en $SXQWHV GH 5RVD 'XDUWH . 91 En 1794 las poblaciones españolas Hincha, Las Caobas, San Rafael, Bánica y San Miguel de la Atalaya, que eran una extensión del valle de San Juan, fueron ocupadas por Toussaint y con el tiempo incorporadas al territorio haitiano en franca violación al Tratado de Aranjuez. Gran parte de los dominicanos españoles que las habitaban emigró hacia el este y, al cabo de los años, dichas poblaciones fueron absorbidas por la cultura afro-francesa. Hay constancia de que —en 1844— el coronel Valentín Sánchez penetró a Hincha y enarboló allí el pabellón dominicano; sin embargo, escribió el historiador García, «en los 5 pueblos ocupados no pudo encontrar eco el movimiento del 27 de fe- brero porque la población haitiana era mayor que la dominicana». (Cf. Nota número 6 al texto «El dominicano en el desierto», del 9 de julio de 1844, en Rodríguez Demorizi, 'RFXPHQWRV SDUD OD KLVWRULD , t. I, pp. 25-26). Conviene señalar que durante la Primera y Segunda Repúblicas el Gobierno dominicano nunca reconoció el derecho de ocupación de esos territorios por el Estado haitiano hasta que fue suscrito el Tratado domínico- haitiano de 1929. 92 Benedict Anderson, &RPXQLGDGHV LPDJLQDGDV 5HÁH[LRQHV VREUH HO RULJHQ \ OD GLIXVLyQ GHO nacionalismo , México, 1991, p. 23. El concepto de «comunidades imaginadas, inherente- mente limitadas y soberanas» es ampliamente abordado y explicado por este autor. La nación es «imaginada» porque «los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión». La nación es, además, ©OLPLWDGDª SRUTXH WLHQH IURQWHUDV TXH GHOLPLWDQ HO HVSDFLR JHRJUiÀFR TXH RFXSD OD FR - munidad frente al otro; y «soberana» porque la administración del poder ya no descansa en un monarca absoluto, sino que es delegado en el pueblo. 93 Montserrat Guibernau, La identidad de las naciones , Barcelona, 2009, p. 26. 94 Pedro Henríquez Ureña, «Carta a Federico García Godoy», México, 5 de mayo de 1909, inserta en 2EUDV FRPSOHWDV , t. I, 1899-1909, Santo Domingo, 1976, pp. 333-334.

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