Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 335 Y lo extraño, luego, es que ni ese mismo fracaso bastara a desterrar toda idea de intervención extraña, y que todavía en el gobierno de Báez se pensara en los Estados Unidos. Sin embargo, para entonces la idea había madurado ya: la revolución de 1873 derrocó en Báez, no solo a Báez sino a su propio enemigo Santana; derrocó, en suma, el régimen que prevaleció durante la primera República, y desterró GHÀQLWLYDPHQWH WRGD LGHD GH DQH[LyQ D SDtV H[WUDxR (VD HV SDUD Pt OD YHUGDGHUD VLJQLÀFDFLyQ GHO GH QRYLHPEUH OD REUD GH HVH PRYL - PLHQWR DQyQLPR MXYHQLO IXH ÀMDU OD FRQFLHQFLD GH OD QDFLRQDOLGDG Desde entonces, la acusación más grave que entre nosotros puede lanzarse a un gobierno es la que lo denuncia ante el pueblo como propenso a mermar la integridad nacional; y cuenta que hasta ahora la acusación, en todos los casos, parece haber sido infundada. El año GH VLJQLÀFD SDUD ORV GRPLQLFDQRV >«@ HO PRPHQWR HQ TXH OOHJD a su término el proceso de intelección de la idea nacional. Nuestro período de independencia, por tanto, nuestro proceso de independencia moral, se extiende, para mí, desde 1821 hasta 1873. En ese medio siglo, el momento más heroico, el apex, es 1844. Pero esa fecha debe considerarse como central, no como inicial. La inde- pendencia de la República como hecho, como origen creo que debe contarse desde 1821, aunque como realidad efectiva no exista hasta 1844 ni como realidad moral hasta 1873. 94 Al juzgar retrospectivamente los acontecimientos relacionados con el proceso de la fundación del Estado nacional, es evidente que a partir del mo- mento en que los trinitarios fueron expulsados del país, el futuro inmediato del colectivo, según el historiador García, quedó en manos de «hombres de discutible patriotismo, que no teniendo fe en los destinos futuros del país, ni considerándolo con elementos de vida propia, aspiraban a buscar la protección de una nación extranjera, aun a costa de cambiar el título de ciudadanos por el de colonos de una potencia cualquiera […]». A medida que se esfumaba el proyecto liberal de los duartistas, que propugnaba porque en Santo Domingo ÁRUHFLHUD HO VLVWHPD GH OD GHPRFUDFLD VREUHYLQR HO FDXGLOOLVPR SROtWLFR PLOL - tar encarnado en la persona de Pedro Santana, quien estableció un régimen de carácter pretoriano y gobernó a sus compatriotas como dictador supremo. Debemos convenir, en conclusión, que en el decurso de la guerra inde- pendentista que libró el pueblo dominicano (1844-1856), le correspondió al sector conservador cumplir con la enorme tarea histórica de consolidar el Estado-nacional y, consecuentemente, sentar las bases institucionales que

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