Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
332 Fundación del Estado-nación y Puerto Plata se nombrase ilegalmente y contra los principios, Presidente de la República a J. P. Duarte, joven inexperto, y que lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprome- ter su seguridad y las libertades públicas; pero los amantes del orden y de los principios, los buenos patriotas se apresuraron a poner re- medio a esta especie de calamidad. El general Pedro Santana, que reúne al valor y la actividad, las afec- ciones del Ejército, y que es la esperanza de la Patria, fue proclamado jefe supremo militar, presidente de la Junta Gubernativa que reorga- nizó de un modo conveniente. El mayor número de los habitantes del Cotuí, La Vega, Santiago, Macorís y Puerto Plata, con patriotis- mo digno de elogio, se opusieron a un pequeño número que habían sido engañados y seducidos, y sin emplear solo la fuerza moral, las cosas volvieron al orden, a su antiguo curso, sin la menor efusión de sangre que hubiera manchado la más hermosa revolución: los sediciosos han sido castigados tomándose contra ellos medidas de alta policía […]. 85 7DO IXH HO WULVWH ÀQDO GH OD WUD\HFWRULD S~EOLFD GH 'XDUWH \ ORV WULQLWDULRV D quienes Luis F. Mejía llamó con propiedad «la generación del 44». Ciertamente, la de los trinitarios fue una generación de auténticos patriotas y nacionalistas que, a despecho de haber sido «tan mal recompensada, fue la que llenó más cumplidamente su misión; [y] aunque no pudo implantar sus ideas liberales, creó una patria libre. Su ejemplo de austeridad prendió aún aquellos mismos TXH OD VDFULÀFDURQª 86 Ha habido analistas del pasado dominicano que, al evaluar retrospecti- vamente los sucesos políticos acaecidos entre marzo y septiembre de 1844, han considerado que los trinitarios actuaron pusilánimamente y con falta de clarividencia política frente a la brutal arremetida de los conservadores- afrancesados. Es probable que en aquellas circunstancias tan adversas, los trinitarios, «los que de lealtad sobraban», tal vez hubieran podido defenderse FRQ PD\RU ÀUPH]D UHFXUULHQGR D OD YLROHQFLD UHYROXFLRQDULD SDUD VDOLU DL - rosos frente a las embestidas de sus adversarios, pero para ello habría sido preciso agitar las conciencias y fomentar las discordias intestinas entre los dominicanos. 87 En el caso de haber escogido el camino de la guerra civil, se habría pro- ducido un cisma de insospechadas proporciones y el país político se hubiera escindido en dos bandos fratricidas pugnando por el control de los poderes públicos, debilitándose así la capacidad de resistencia del pueblo dominicano
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