Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 331 tenido sus empleos, por el abuso de poder que hayan hecho o por los daños y perjuicios que hayan causado. La presente disposición será ejecutada por el Jefe Supremo militar, quien puede tomar todas las medidas de precaución y seguridad que juzgue oportuno. Queda esta causa abierta contra otros individuos complicados en el mismo crimen que se encuentran en estado de arrestación en esta capital, o que puedan ser descubiertos en ade- lante, para recoger las aclaraciones necesarias e imponerles también las penas a que se han hecho acreedores, o que el gobierno juzgue adecuada para escarmentarlos y asegurar la tranquilidad pública. Dada en la Ciudad capital de Santo Domingo a 22 de agosto de 1844 \ ž GH OD 3DWULD 84 A raíz de la aplicación de tan terrible dictamen, el partido trinitario se desintegró y desapareció para siempre del mapa político de la República. De sus ilustres miembros, los primeros en ser arrojados al ostracismo fueron Sánchez, Mella, Pina y Juan José Illas, quienes salieron del país el 26 de agosto, a bordo del bergantín inglés Capricorn , con destino a Liverpool. Al cabo de dos semanas, el 10 de septiembre, Duarte, Pérez y los hermanos Félix y Montblanc Richiez (de nacionalidad haitiana pero que habían abrazado la causa por la libertad de los dominicanos), fueron deportados hacia Hamburgo, Alemania; mientras que Vicente Celestino Duarte, su hijo Enrique, Gregorio del Valle y Juan Evangelista Jiménez, salieron con destino a Nueva York. +DFLD ÀQDOHV GH VHSWLHPEUH GH FRQ HO SDQRUDPD SROtWLFR GHVSHMDGR del «único obstáculo» que impedía la consumación de los planes proditorios de los afrancesados, el aparato del Estado quedó bajo el control exclusivo del sector conservador, el cual, además de continuar dedicando atención y recur- sos a la cuestión de la guerra domínico-haitiana, no desperdició oportunidad para proseguir con la campaña difamatoria en contra los fundadores de la República. De ahora en adelante, una vez lograda la ausencia física del país de los patriotas, se imponía otro objetivo más sutil y perverso: desterrar de la me- moria colectiva la obra y legado políticos de los nacionalistas duartianos. De este modo, cuando se iniciaron los trabajos de la Asamblea Constituyente en San Cristóbal, durante la primera sesión, que tuvo lugar el 26 de septiembre, Tomás Bobadilla pronunció un discurso en el que se expresó de esta suerte: La tranquilidad, al día de hoy, reina entre nosotros. Una pequeña facción desde el mes de junio (no a favor de los haitianos) creada por la ambición, turbó el sosiego público y dio lugar a que en Santiago

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