Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

328 Fundación del Estado-nación Mientras nosotros nos ocupábamos en esta heroica empresa, un puñado de facciosos sin otras miras que las de saciar su ambición conspiraban contra la Patria y contra nosotros mismos, su proyec- to se dirigía nada menos que a la destrucción del Ejército y de nuestro valiente Jefe, a cambiar el pabellón nacional por uno de los de la República de Colombia, a propagar por todos los pueblos TXH HO SDtV KDEtD VLGR YHQGLGR D XQD QDFLyQ H[WUDQMHUD FRQ HO ÀQ de restablecer la esclavitud; y en una palabra a encender la guerra civil entre nosotros para de ese modo realizar su plan; tan atroces delitos están previstos por nuestras leyes y así esperamos que la rectitud del Gobierno a quien está encargada la suerte futura de la República, no prestará oídos a ninguna consideración personal, y tomará las disposiciones necesarias para que se les apliquen las penas que merecen esos reos de lesa nación. De este modo escarmentarán los que se alimentan del desorden público, y podremos con seguridad consolidar la obra de nuestra gloriosa emancipación. Pedimos justicia contra esos asesinos de la Patria, estando siempre dispuestos a derramar nuestra última gota de sangre en defensa del orden de nuestro pabellón nacional y de la libertad. Viva la Religión. Viva la Libertad. Viva nuestro general Santana ymueran los tiranos. 82 La segunda petición que diligenció la Junta Central Gubernativa para presentarla a la opinión pública como «manifestación espontánea» de un gru- po de más de 50 ciudadanos de la capital, algunos de los cuales fueron luego connotados santanistas, es la que se reproduce a continuación, de fecha 3 de agosto de 1844: Señores Presidente y miembros de la Junta Central Gubernativa. /RV DEDMR ÀUPDGRV SDGUHV GH IDPLOLD GRPLFLOLDGRV HQ HVWD FLXGDG os exponen reverentemente que para la seguridad y tranquilidad del país, es de absoluta necesidad expatriar a todos aquellos de que el Gobierno tiene conocimiento según sus declaraciones, más bien, que pasar por la pena de verlos ejecutar, y condenar a muerte, medida de sus crímenes y a que se han hecho acreedores. 1.- Por haber excitado entre nosotros la Guerra Civil, haciéndole creer a una porción de individuos, que había el Gobierno vendido el país a los franceses para esclavizarlos, lo cual hizo que se armasen y nos amenazasen públicamente.

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