Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
324 Fundación del Estado-nación P RISIÓN Y DESTIERRO DE LOS TRINITARIOS Paralela a la disposición de perseguir y apresar a los trinitarios, desde el palacio de gobierno Santana y Bobadilla orquestaron una despiadada campaña de descrédito personal y político contra Duarte y sus compañeros. Incluso, hay evidencias en el sentido de que la intención del naciente dicta- GRU HUD IXVLODU D HVRV ©VHGLFLRVRV \ WUDLGRUHV D OD SDWULDª FRPR ORV FDOLÀFy OD SURSDJDQGD RÀFLDO SHUR TXH DOJXQRV GH VXV PiV FHUFDQRV DVHVRUHV FRPR HO LQÁX\HQWH FRPHUFLDQWH MXGtR VHIDUGt $EUDKDP &RKpQ ORJUDURQ GLVXDGLUOH GH tales propósitos convenciéndolo de que lo más saludable para el gobierno era deportarlos del país, cosa que tuvo lugar entre agosto y septiembre de 1844. Las nuevas generaciones deben conocer el contenido de esa campaña de difamación e injurias, repleta de invectivas y acusaciones falaces, que cayó FRPR XQ FRQMXUR PDOpÀFR VREUH 'XDUWH \ ORV WULQLWDULRV D TXLHQHV HO JHQHUDO Santana y su camarilla dispensaron un trato sobremanera denigrante y lesivo a la dignidad humana como nunca antes visto, ya que ni siquiera el antiguo dominador empleó métodos tan deleznables cuando tuvo en su poder, en calidad de detenidos, a patriotas dominicanos que no compartían la tesis de «la una e indivisible» bajo la supremacía de Haití. A continuación se reproducen algunos fragmentos de diversas procla- mas en las que la Junta Central Gubernativa, con singular desprecio y ensaña- PLHQWR MXVWLÀFDED VX EUXWDO HPEHVWLGD FRQWUD ORV IXQGDGRUHV GH OD 5HS~EOLFD 1.- El 14 de julio circula una Proclama, que por primera vez Pedro 6DQWDQD ÀUPD FRPR ©JHQHUDO GH GLYLVLyQ \ MHIH VXSUHPR SRU OD YR - luntad del pueblo y del Ejército». En ese documento, se acusa públi- camente a los trinitarios nada menos que de ¡promover la desunión HQWUH ORV GRPLQLFDQRV ,QFOXVR GH PDQHUD XQ WDQWR VXWLO LQVLQ~D TXH los jóvenes revolucionarios propiciaron un estado de desasosiego entre los habitantes de Santo Domingo de tal magnitud que «… el espíritu de egoísmo y de discordia se había entronizado entre noso- tros, la anarquía y la guerra civil iban a devorarnos y a sumirnos en XQ DELVPR HVSDQWRVRª $QWH XQ SDQRUDPD WDQ GHVRODGRU \ FRQ HO ÀQ de evitar la hecatombe pronosticada por los conservadores, el jefe supremo se declaró como defensor del «orden y la felicidad común» haciendo un llamado por «la unión que es tan necesaria para con- solidar el gobierno, para establecer un pacto fundamental, y leyes SURWHFWRUDV \ EHQpÀFDV VREUH ODV EDVHV GH OD UD]yQ \ OD FRQYHQLHQFLD
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