Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 323 SXHV HQ DUDV GH OD FRQYLYHQFLD SDFtÀFD GH VXV FRPSDWULRWDV D TXLHQHV VROR deseaba ver, tal y como expresó en la carta que dirigió a los puertoplateños el 20 de julio, «libres, felices, independientes y tranquilos, y en perfecta unión y armonía llenar vuestros destinos, cumpliendo religiosamente los deberes que habéis contraído para con Dios, para con la Patria, para con la Libertad y para con vosotros mismos». En esa misma epístola, al tiempo de agradecer el gesto que habían tenido FRQ pO ORV KDELWDQWHV GH 3XHUWR 3ODWD 'XDUWH DÀUPy ©6HG IHOLFHV KLMRV GH Puerto Plata, y mi corazón estará satisfecho aun exonerado del mando que queréis que obtenga; pero sed justos lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre; y sed unidos, y así apagaréis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva. Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libres, felices, independien- tes y tranquilos». 77 Mientras en el Cibao se producían esos hechos, tanto Duarte como Mella ignoraban que en Santo Domingo se había producido un contragolpe militar que depuso la Junta presidida por Sánchez. En efecto, el 11 de julio Pedro Santana marchaba hacia la capital al frente de su ejército particular, consistente de unos 2,000 hombres. Se ha escrito que Sánchez impartió ins- trucciones al coronel José Joaquín Puello para que opusiera resistencia y, de ser necesario, atacara a las tropas santanistas, pero que este desistió de ello debido a presiones ejercidas por el cónsul francés. Sánchez entonces accedió a trasladarse a San Cristóbal a parlamentar con el general Santana, pero una vez allí este le reclamó, en términos nada diplomáticos, que la Junta le había negado el apoyo que necesitaba para enfrentar a los haitianos en Azua, al tiempo que le advirtió que entraría a la capital con su ejército. Al día siguiente, esto es, el 12 de julio, Santana y sus tropas se reunieron en la plaza de armas, frente al palacio de Gobierno, en donde el coronel Antonio Abad Alfau pronunció una arenga incendiaria ante los ciudada- QRV DOOt UHXQLGRV $O ÀQDOL]DU HO GLVFXUVR ODV WURSDV YRFLIHUDURQ ©£$EDMR OD -XQWD YLYD HO JHQHUDO 6DQWDQD MHIH VXSUHPR GHO SXHEOR ª &RQ HO DSR\R GH las armas, Santana acababa de dar un putsch para destituir a los trinitarios del gobierno. El día 13, ya con las instancias política y militar del Estado bajo el control de su puño de hierro, el hatero seybano se hizo proclamar jefe supremo de la nación, restituyó al seno de la Junta a Bobadilla, Caminero y demás colaboradores, e impartió instrucciones precisas para que de inme- diato fueran apresados los destituidos miembros de la Junta Revolucionaria que, desde el 9 de junio, había dirigido los destinos del país. El gobierno de los trinitarios apenas duró un mes y tres días.
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