Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

316 Fundación del Estado-nación DVFHQGLGRV GH UDQJR (Q HO FDVR GH 'XDUWH OD RÀFLDOLGDG VROLFLWDED TXH IXHUD ascendido al grado de general de división y comandante en jefe del Ejército, DO WLHPSR TXH VH MXVWLÀFDED WDO VROLFLWXG HQ UD]yQ GH TXH 'XDUWH ©KD VLGR HO hombre que desde muchos años está constantemente consagrado al bien de la patria, y por medio de sociedades, adquiriendo prosélitos y públicamente re- gando las semillas de Separación, ha sido quien más ha contribuido a formar HVH HVStULWX GH OLEHUWDG H LQGHSHQGHQFLD HQ QXHVWUR VXHOR HQ ÀQ pO KD VXIULGR mucho por la patria, y su nombre fue invocado inmediatamente después de los nombres Dios, Patria y Libertad; siempre considerado como el Caudillo de la Revolución. Verdad es que en el momento del pronunciamiento no estuvo con nosotros, pero eso prueba que más encarnizada fue la persecución que hubo contra él; el tiempo de su expatriación lo empleó en solicitar auxilios para la patria, pero necesario era que antes hubiese un pronunciamiento, y no pudo conseguir lo que anhelaba». 67 Es lícito colegir que Bobadilla y compartes, nada ingenuos políticamen- WH GH LQPHGLDWR FDSWDURQ HO DOFDQFH GH HVH ÀQR PRYLPLHQWR GH SLH]DV TXH acababan de hacer los trinitarios en el tablero político, en un esfuerzo por fortalecer su posición dentro del Gobierno y, sobre todo, por colocar a sus hombres más claves en importantes posiciones de mando en la estructura militar. Por tal motivo, y previendo cualquier acción de fuerza que los libe- rales pudieran acometer, la Junta Central Gubernativa sencillamente rechazó la petición argumentando que en las circunstancias imperantes tales ascensos eran innecesarios, porque —según alegaron— habían cesado las hostilidades con Haití y, además, ya esos servidores públicos habían sido objeto de ascen- sos y reconocimientos. Esas maniobras no detuvieron el curso de las gestiones de los afrancesa- GRV \ SDUD HO ž GH MXQLR HO *RELHUQR YROYLy D VROLFLWDU OD SURWHFFLyQ SROtWLFD y militar de Francia, esta vez esgrimiendo el argumento de que solo así po- dría la República Dominicana mantenerse indemne frente a las agresiones haitianas, que, según informes procedentes desde Puerto Príncipe, de nuevo se proponían reeditar. Hace dos meses y medio —se consignó en una carta, fechada 1 de junio, de la Junta al cónsul francés— que esta Junta dirigió por ór- gano de V.S., al gobierno de S. M., el Rey de los franceses algunas proposiciones tendentes a obtener prontos subsidios, y su protec- ción, y a servir de base a un tratado solemne entre Francia y la nueva República Dominicana, como medios que debían ponerle en estado de resistir e impedir toda invasión de parte de la República Haitiana.

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