Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 315 discurso, de alto contenido patriótico, impugnando y rechazando tajantemen- te la propuesta de los conservadores, que consideró atentatoria a la voluntad del pueblo dominicano en el sentido de que la nación debía ser libre e inde- pendiente de toda dominación extranjera. Tan enardecida protesta mereció el respaldo de todos sus compañeros y amigos del sector liberal presentes en la célebre reunión, como Francisco del Rosario Sánchez, José Joaquín Puello y su hermano, Pedro Alejandrino Pina, Juan Isidro Pérez, Pedro Valverde y Lara, Jacinto de la Concha y Manuel María Valverde, entre otros, que «protestaron a una sola voz, en nombre del pueblo, contra la proposición hecha, jurando FRQ OD EHQpÀFD LQWHQFLyQ GH SDWULRWDV YHUGDGHURV VRVWHQHU D WRGR WUDQFH OD DX - tonomía de la República, libre de innecesarios compromisos con las naciones extranjeras, con las cuales creían no debían celebrarse sino simples tratados de paz, amistad y comercio». 64 A raíz de ese incidente ya no habría entendimiento posible entre trini- WDULRV \ FRQVHUYDGRUHV 6ROR IDOWDEDQ OD HVFLVLyQ GHÀQLWLYD \ OD GLVROXFLyQ del pacto suscrito por ambas fuerzas políticas que había hecho posible el pronunciamiento del Conde la noche del 27 de febrero. Para Bobadilla, por ejemplo, Duarte carecía de méritos y había actuado de manera imprudente, comprometiendo las libertades públicas y la seguridad del Estado; mientras que, en el concepto del cónsul Saint-Denis, el líder trinitario era un sedicioso «joven sin mérito, alborotador político, intrigante y ambicioso», 65 opinión, cla- ro está, a todas luces parcializada del diplomático francés en Santo Domingo, quien, naturalmente, representaba los intereses de su país en la región; país que, dicho sea de paso, no había abdicado de sus pretensiones imperialistas y colonialistas respecto de Parte Española la isla de Santo Domingo. Los na- FLRQDOLVWDV SRU VX SDUWH TXH QR WUDQVLJtDQ HQ QHJRFLDU VX ÀUPH SRVLFLyQ HQ defensa de la soberanía nacional; que tampoco descansaban defendiendo las facultades del nuevo Estado para establecer relaciones bilaterales con otros países en un marco de igualdad y de respeto mutuo; consideraban que la po- sición sostenida por Duarte había sido la más correcta y patriótica en defensa del interés nacional. 66 Convencidos de que paulatinamente perdían espacio político frente a sus enconados adversarios, los trinitarios decidieron poner en marcha un plan mucho más audaz tendente a fortalecer el ala militar de su partido y propor- cionarse el respaldo necesario para garantizar la efectividad de sus próximos pasos. En este sentido, lograron concitar el apoyo de un considerable grupo GH RÀFLDOHV GHO HMpUFLWR TXLHQHV LQFOXVR VXVFULELHURQ XQD FRPXQLFDFLyQ D OD Junta Central Gubernativa, solicitando que tanto Duarte, Sánchez, Mella, José Joaquín Puello y otros no menos meritorios patriotas fueran promovidos y
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