Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 311 sencillamente se resistieron a aceptar la validez del grito independentista y el derecho fundamental e inalienable de los dominicanos para emanciparse. Una y otra vez las tropas haitianas probaron el polvo de la derrota en los campos dominicanos; pero al cabo de los años fue necesaria la intervención de otros SDtVHV HVSHFtÀFDPHQWH )UDQFLD ,QJODWHUUD (VSDxD \ (VWDGRV 8QLGRV SDUD que se produjera un cambio radical tanto en la mentalidad de los gobernantes haitianos como en su política exterior respecto de la República Dominicana. )LQDOPHQWH D FRVWD GH LQPHQVRV VDFULÀFLRV SDUD ORV GRPLQLFDQRV VH ORJUy OD paz entre ambas naciones, aun cuando a lo largo del interregno 1844-1857 no fue posible que el Estado dominicano siquiera mínimamente pudiera or- JDQL]DU VXV ÀQDQ]DV PXFKR PHQRV RUJDQL]DU HO HMpUFLWR WDPSRFR GHVWLQDU atención al fomento de la economía, la agricultura, la educación y la cultura en vista de que la casi totalidad del esfuerzo colectivo tuvo que concentrarse HQ OD FXHVWLyQ GH OD JXHUUD FRQ +DLWt \ HQ OD GHIHQVD GHO HVSDFLR JHRJUiÀFR YLWDO GH ORV GRPLQLFDQRV TXH ÀQDOPHQWH UHVXOWy FHUFHQDGR SXHV GHVGH ÀQDOHV del siglo XVIII , según el historiador García, varias poblaciones pertenecientes al Santo Domingo español como Las Caobas, Hincha (donde nacieron los geme- los Pedro y Ramón Santana), San Miguel de la Atalaya y San Rafael quedaron para siempre en poder del enemigo. 59 C OLAPSA EL PACTO POLÍTICO DEL 27 DE FEBRERO Las negociaciones de los conservadores con el cónsul francés tomaron un giro distinto como consecuencia de la oposición que, en el seno de la Junta, presentaron los trinitarios para desmontar el plan proteccionista puesto en marcha días después de proclamada la República. El regreso de Duarte y su inmediata incorporación a las actividades políticas trastornó esos planes, al tiempo que impulsó vigorosamente la posición del partido nacionalista que, entre agosto de 1843 y marzo de 1844, se había debilitado y perdido su rol KHJHPyQLFR KDVWD HO SXQWR TXH ³FRPR HV VDELGR³ 6iQFKH] IXH GH ORV ÀU - mantes de la Resolución del 8 de marzo, cosa poco menos que improbable que sucediera si, para esa fecha, Duarte hubiese estado en Santo Domingo. Por otro lado, los respectivos triunfos de las armas nacionales en Azua y Santiago, así como la presencia de barcos franceses en aguas dominicanas, fueron factores determinantes para que se detuviera por breve tiempo la ame- naza de nuevas incursiones armadas de los haitianos. Ese cambio transitorio

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