Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 309 G UERRA A MUERTE CONTRA H AITÍ El triunfo logrado por los dominicanos, en Azua y en Santiago, respec- tivamente, contribuyó sobremanera a fortalecer la fe de la mayoría de la po- blación en la viabilidad de la República, pero como los haitianos continuaron insistiendo en la cuestión de la indivisibilidad de la isla, en el mes de abril la Junta Central Gubernativa se vio obligada a declarar «guerra a muerte» frente a Haití, según consta en el siguiente Decreto: Dios, Patria y Libertad.- República Dominicana.- La Junta Central Gubernativa, conservadora y representante de los derechos de los pueblos. Considerando: que la República Haitiana, ha aparentado desconocer los principios de soberanía que residen en los pueblos, y el supremo derecho que ellos tienen para velar y proveer a su bienestar y a su IHOLFLGDG TXH HV HO ÀQ GH WRGD DVRFLDFLyQ Considerando: que el mismo Gobierno haitiano ha desconocido tam- bién los justos motivos que los pueblos de la parte antes Española han tenido para separarse en masa de aquel gobierno, no obstante la mani- IHVWDFLyQ KHFKD HQ IHFKD GH HQHUR TXH OH IXH UHPLWLGD RÀFLDOPHQWH Considerando: que a pesar de la conducta franca y generosa que hemos observado para con los haitianos, limitando nuestro pronun- ciamiento a solo el acto de Separación y los medios de una defensa natural, abriéndoles las puertas a acomodamientos honrosos, tra- WiQGRORV FRQ OD PD\RU ÀODQWURStD KDFLHQGR UHVSHWDU VXV SHUVRQDV \ sus bienes; que ellos y su gobierno han correspondido con ultrajes y YHMDFLRQHV GHVSUHFLDQGR ODV FRPXQLFDFLRQHV RÀFLDOHV TXH VH OH KDQ hecho y las capitulaciones que se celebraron en esta ciudad y en la de Puerto Plata; y desde el 9 de marzo último violaron nuestro territorio, y rompieron las hostilidades sin que precediese ninguna explicación, ni los preliminares de costumbre entre pueblos y naciones cultas: Considerando: que el pueblo haitiano, o séase sus mandatarios, al emprender contra nosotros una guerra tan injusta como escandalo- sa ha hollado todos los principios y desconocido nuestros derechos, aprisionando y tratando cruelmente a nuestros parlamentarios, por la parte del Norte, a nuestros sacerdotes, a alguno de nuestros conciuda- danos, mujeres y niños, manteniéndolos en dura prisión sin darles los alimentos necesarios para sostener la vida, añadiendo así nuevas in- justicias a las muchísimas que han dado margen a nuestra Separación;

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3