Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 307 la plaza de Azua y prácticamente destruyeran la villa, reduciéndola a cenizas posteriormente. Sobre este singular episodio de la guerra domínico-haitiana, al referirse a las dotes militares del general Santana, el historiador García consignó: Era la primera vez de su vida que el general Santana se veía dirigien- do operaciones militares, y sus disposiciones no podían correspon- der con exactitud a las indicadas por el arte de la guerra […]. Si el general en jefe hubiera estado a la altura del papel que represen- taba, habría comprendido que para coronar tan esplendida victoria, lo procedente era destacar alguna fuerza de caballería o de infante- ría, que picara la retaguardia al enemigo […]. Pero como no tenía conocimientos técnicos, ni práctica todavía en el arte de la guerra, lo que es disculpable siendo el primer lance en que se encontraba, lejos de hacerlo así, no pensó, abrumado con el peso de la responsabilidad que tenía sobre sí, sino en levantar el campo, sin que hubiera sospe- chas inminentes de un nuevo ataque […]. 57 Como era natural, la noticia de la retirada dominicana ordenada por Santana produjo incertidumbre y consternación general en la población ca- pitalina. En el seno del gobierno se suscitaron encendidas polémicas, al igual que encontrados puntos de vista, pues además de que se temía que el ejército haitiano continuara su marcha sin mayores contratiempos hasta ocupar a la ciudad de Santo Domingo, había quienes consideraban oportuno que el inci- piente ejército dominicano debía aprovechar la atmósfera sicológica favorable, creada por la victoria de Azua, para sorprender al invasor contraatacándolo. Esa fue la razón principal por la que la Junta Central Gubernativa dispuso que, además del jefe expedicionario del Sur —que lo era Santana—, hubiera otro RÀFLDO GH DOWR QLYHO FDSD] GH FRRSHUDU FRQ pO \ DFWXDU GH FRP~Q DFXHUGR HQ OD GHIHQVD GH OD 3DWULD R UHHPSOD]DUOR HQ FDVR GH QHFHVLGDG (VH RÀFLDO VXSHULRU pudo haber sido el general José Joaquín Puello, pero en esas circunstancias se consideró más apropiado escoger al general Juan Pablo Duarte, comandante militar del Departamento de Santo Domingo y miembro del Gobierno, para que se trasladara Sabana Buey al frente de una división. Una vez en el teatro de los acontecimientos, Duarte le propuso a Santana elaborar un plan de ata- que que obligara al ejército haitiano, todavía acantonado en Azua, a desalojar la ciudad. Pero Santana no era partidario de semejante ofensiva militar, que juzgaba inapropiada y arriesgada, por lo que no hubo manera de convencerlo para que variara su estrategia defensiva.

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3