Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

306 Fundación del Estado-nación FLUFXQVWDQFLD TXH MXVWLÀFDED OD VROLFLWXG SDUD TXH )UDQFLD GHYLQLHUD HQ QDFLyQ protectora de la joven República Dominicana. De conformidad con algunos historiadores, la Resolución del 8 de marzo fue una reedición ampliada —y notablemente mejorada— del Plan Levasseur de 1843, ya que eliminaba un gobernador francés por diez años, plazo que podía extenderse si el Senado lo disponía. Este instrumento jurídico no fue DSUREDGR JUDFLDV HQ SDUWH D OD ÀUPH RSRVLFLyQ GH ORV GXDUWLVWDV (Q DGLFLyQ a esas disensiones internas, de carácter político e ideológico (que enfrentaron cara a cara a nacionalistas y proteccionistas), el Gobierno dominicano, tras FRQÀUPDU TXH \D VXV YHFLQRV GH 2FFLGHQWH KDEtDQ FRPHQ]DGR D GHVSOD]DU numerosos contingentes de soldados en dirección a la Parte del Este en ac- WLWXG EHOLFRVD SURFHGLy D RUJDQL]DU HO HMpUFLWR QDFLRQDO FRQ HO ÀQ GH RSRQHU resistencia al invasor. Al frente del incipiente ejército dominicano la Junta Central Gubernativa designó como jefe supremo al general Pedro Santana, un LQÁX\HQWH KDWHUR GH (O 6HLER VLQ IRUPDFLyQ PLOLWDU DOJXQD TXLHQ SRU SULPHUD vez en su vida se veía involucrado en una operación bélica de tanta enverga- dura. No obstante, el general Santana pudo organizar la defensa y enfrentar victoriosamente a los haitianos en el primer choque de vanguardias que tuvo lugar en Azua el 19 de marzo. L AS BATALLAS DE MARZO La invasión del ejército haitiano se produjo simultáneamente por tres SXQWRV JHRJUiÀFRV XQD QXPHURVD HVFXDGUD SRU HO QRUWH HQ GLUHFFLyQ D Santiago; y las otras dos por el sur, vía los pueblos de Neiba y de Las Matas. El plan del presidente Hérard era ocupar la ciudad de Santo Domingo, me- diante acciones combinadas de sus fuerzas por el sur y por el norte, luego de que su ejército doblegara la resistencia criolla, imponer de nuevo el dominio KDLWLDQR (Q HO PHV GH PDU]R VH HVFHQLÀFDURQ GRV LPSRUWDQWHV EDWDOODV HQWUH haitianos y dominicanos, la primera en Azua y la segunda en Santiago. Movidos por el enardecido espíritu patriótico y por el anhelo general de vencer, convencidos además de que su lucha se inspiraba en una causa justa, después del primer choque en Azua, donde triunfaron las armas do- minicanas, el general Santana de manera inexplicable dispuso el retiro de sus tropas desde Azua hasta Baní, en donde estableció su cuartel general. Esa controversial medida permitió que dos días después los invasores ocuparan

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