Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

304 Fundación del Estado-nación país. Por otro lado, los conservadores criollos —en connivencia con el cónsul IUDQFpV 6DLQW 'HQLV³ D SULQFLSLRV GH PDU]R SODQLÀFDURQ DVHVWDUOH XQ JROSH letal a las aspiraciones de los liberales sometiendo un documento-convenio a la consideración del Gobierno francés, conocido como «Resolución del 8 de marzo». De haber entrado en vigor ese instrumento jurídico, la soberanía nacional habría sido condenada al colapso y la nueva República, primero hu- ELHUD HQWUDGR HQ XQD IDVH GH ©SURWHFWRUDGRª \ ÀQDOPHQWH KDEUtD GHYHQLGR un satélite colonial de Francia. Duarte, Pérez y Pina arribaron a Santo Domingo el 15 de marzo. El líder trinitario, siempre considerado «el iniciador de los trabajos separatistas», 54 fue UHFLELGR SRU XQD FRPLWLYD RÀFLDO TXH OH GLVSHQVy KRQRUHV FRUUHVSRQGLHQWHV D un jefe de Estado. Es fama que el vicario de Santo Domingo, Tomás de Portes H ,QIDQWH DO VDOXGDUOR H[FODPy ©£6DOYH DO 3DGUH GH OD 3DWULD ª \ TXH SRFR después, al llegar la comitiva a la plaza de armas, el pueblo y el ejército lo proclamaron general en jefe de los Ejércitos de la República. La Junta Central Gubernativa, en sintonía con el clamor popular, le designó general de brigada y miembro de dicho cuerpo colegiado, esto es, que Duarte pasó a formar parte del gobierno provisorio, legítimamente establecido que comenzaba a regir los destinos del nuevo Estado. E L SECTOR AFRANCESADO EN ACCIÓN Acaso el mayor reto político que enfrentó Duarte, tan pronto se incorporó al Gobierno, fue impedir que entrara en vigor la tristemente célebre Resolución del 8 de marzo debido a que era una maniobra más del sector conservador para concertar un protectorado con Francia. Por lo tanto, los nacionalistas tenían que actuar con celeridad y contundencia para evitar que tal eventuali- dad pudiese materializarse. Tomás Bobadilla, en efecto, había visitado la casa del cónsul Saint-Denis en gestión tendente a concertar el acuerdo mediante el cual el Estado dominicano quedaría bajo la protección de Francia. En el curso de esa reunión se convino suscribir la proditoria Resolución del 8 de marzo de 1844. Su texto amerita reproducirse in extenso : 1. La integridad del territorio dominicano y la estabilidad de la República Dominicana, bajo los principios que ha abrazado y proclamado, pu- diendo gobernarse por una Constitución que le sea conveniente,

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