Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 301 de una guerra con Haití —que duró doce años—, así como los devastadores efectos de las discordias intestinas, alimentadas por el fenómeno sociológico conocido como caudillismo , que gravitaría negativamente sobre las emergen- tes instituciones de casi todas las naciones hispanoamericanas. Para los sectores medios latinoamericanos la primera mitad del siglo XIX había sido un período de notables realizaciones políticas, seguido por una parálisis socioeconómica y por la frustración política. La iniciativa de los movimientos emancipadores —en la casi totalidad de los casos— co- rrespondió a los intelectuales, a quienes les fue dable crear las fuerzas pro- motoras de las luchas que culminaron liberando las colonias de la tutela de España y Portugal. Sin embargo, los emergentes grupos medios, a los que pertenecían los aludidos intelectuales, no pudieron aplicar sus cono- cimientos y planes políticos desde el gobierno, en virtud de que fueron las tradicionales élites de la aristocracia terrateniente, el clero y los incipientes ejércitos, con sus correspondientes caudillos militares, los que detentaron el poder político en los nuevos Estados e hicieron prevalecer sus particulares esquemas políticos. 50 Ahora que en Santo Domingo había triunfado la causa nacionalista, y que los dominicanos se habían independizado de los haitianos, el gobierno cole- giado creado el 28 de febrero con carácter provisional, conocido como Junta Central Gubernativa, tenía por delante un gran reto. Primero, debía organizar las instituciones político-administrativas de la nación, es decir, el Estado y el Gobierno; nombrar los miembros del gabinete, crear un incipiente Ejército que eventualmente pudiera defender el joven Estado de las inminentes ofen- sivas armadas por parte de los haitianos, que se resistían a aceptar la indepen- GHQFLD GH OD 3DUWH (VSDxROD \ HQ ÀQ HO *RELHUQR GHEtD FUHDU ODV FRQGLFLRQHV para que los ciudadanos de República Dominicana pudieran disfrutar de las garantías constitucionales típicas del Estado moderno. Si se analiza detenidamente la composición de la primera Junta Central Gubernativa se podrá concluir en que el grupo trinitario estuvo bien represen- tado, a juzgar por las posiciones que desempeñaron algunos de sus miembros más prominentes: Francisco del Rosario Sánchez, además de ser miembro de la Junta, fue nombrado gobernador del Distrito de Santo Domingo; José Joaquín Puello, comandante de armas; y Ramón Mella, gobernador de Santiago y de- legado de la Junta para el Cibao. Poco tiempo después, tanto Sánchez como Mella fueron sustituidos por el jefe del partido trinitario que era Juan Pablo Duarte. Es evidente que las diferentes reestructuraciones de que fue objeto la Junta Central Gubernativa, entre el primero de marzo y el 29 de agosto de 1844, fueron consecuencia de la lucha para obtener una mayor cuota de poder

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