Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
290 Fundación del Estado-nación el cual enterado por ese medio de lo más mínimo, dio parte inmediatamente al general Hérard Ainé, valiéndose para hacerle llegar el alarmante aviso de Joseph Tatin, subdelegado de Hacienda de los Llanos, que merecía por sus RSLQLRQHV OD FRQÀDQ]D GHO JRELHUQRª 35 (Q HO FXUVR GH HVH PLVPR PHV WXYR OXJDU XQ DFRQWHFLPLHQWR PX\ VLJQLÀ - cativo para los independentistas. Como los haitianos, en teoría, sostenían que el dominicano no era «un pueblo conquistado» sino más bien parte integrante del Estado haitiano, los trinitarios sometieron un documento a la considera- ción de la Junta Popular de Santo Domingo solicitando un reordenamiento del sistema político y administrativo mucho más acorde con los derechos de la comunidad dominicana. En dicho documento, la representación dominicana planteaba la necesidad de conservar sus costumbres, reivindicar sus derechos, preservar su idioma, su cultura, su religión, que era la católica, apostólica y URPDQD \ VREUH WRGR PDQWHQHU OD SRVHVLyQ \ HO FRQWURO GHO HVSDFLR JHRJUiÀ - co vital 36 que históricamente le correspondía como colectivo. La solicitud dio OXJDU D LQWHQVRV GHEDWHV HQ HO VHQR GHO RUJDQLVPR \ HO IHUYRU \ OD ÀUPH]D FRQ que Pina defendió esas demandas fueron de tal peso y magnitud, que uno de los delegados haitianos presentes en la reunión, con no disimulado asombro, exclamó: «la separación es un hecho». El proceso de agitación continuó desarrollándose favorablemente para el proyecto duartista. Así, en el mes de julio, mientras se hallaba cumplien- GR HÀFD]PHQWH FRQ XQD QXHYD PLVLyQ SURVHOLWLVWD HQ ODV FRPDUFDV GHO QRUWH Mella fue sorprendido por tropas comandadas personalmente por el presi- dente Hérard. El representante del partido trinitario fue detenido y remitido D 3XHUWR 3UtQFLSH HQ GRQGH IXH FRQÀQDGR D SULVLyQ MXQWR FRQ RWURV FRPSDWULR - tas. Casi dos meses después, Mella fue puesto en libertad, reintegrándose de inmediato a las tareas patrióticas. A principios del mes de julio, Hérard llegó a la ciudad de Santo Domingo al frente de sus tropas y allí pudo comprobar que algunos «espíritus se unían ya en torno a un pensamiento común y que el partido secesionista tenía con- ciliábulos secretos», razón por la que procedió en forma represiva haciendo «llevar y arrastrar a los calabozos de Port-au-Prince a los habitantes más in- ÁX\HQWHV GH 6DQWR 'RPLQJRª 37 Como se sabe, Duarte, perseguido con singular tenacidad, se vio pre- cisado a abandonar el país de manera subrepticia, dejando acéfalo el movi- miento revolucionario durante un lapso relativamente breve. Poco después, su hermano Vicente Celestino, Sánchez y los Puello, entre otros, retomaron la conducción de los asuntos revolucionarios y continuaron con el trabajo pro- VHOLWLVWD $ ÀQDOHV GH VHSWLHPEUH 0HOOD VH XQLULy DO JUXSR GH ORV WULQLWDULRV
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