Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
288 Fundación del Estado-nación Duarte de la coyuntura política haitiana, según el cual el derrocamiento de Jean Pierre Boyer iba a acarrear, en Haití, el surgimiento de corrientes antagó- nicas que se lanzarían a la arena política en procura de satisfacer sus demandas y reivindicaciones sociales. Semejante situación, consideraban los trinitarios, LPSHGLUtD OD FRQIRUPDFLyQ GH XQ JRELHUQR HVWDEOH FRQ VXÀFLHQWH FDSDFLGDG militar para enfrentar de manera simultánea diferentes focos insurrecciona- les, razón por la que respaldaron el grupo encabezado por Hérard. En esas FLUFXQVWDQFLDV HVSHFtÀFDV ORV WULQLWDULRV HUDQ FRQVFLHQWHV GH TXH SDUD REWHQHU OD HPDQFLSDFLyQ GHÀQLWLYD GHO SXHEOR GRPLQLFDQR SULPHUR VH LPSRQtD GHV - hacerse del régimen boyerista, y luego actuar con presteza aprovechando la coyuntura política originada por el movimiento de Praslin, favorable a sus planes políticos. 3DUD WDO ÀQ 'XDUWH DVLJQy DO WULQLWDULR -XDQ 1HSRPXFHQR 5DYHOR XQD LPSRUWDQWH PLVLyQ HQ 3XHUWR 3UtQFLSH FRQ HO ÀQ GH FRQFHUWDU XQ DFXHUGR FRQ los grupos liberales haitianos insurreccionados en Praslin. Esa misión, sin embargo, no tuvo el éxito deseado, por lo que, en enero de 1843, el líder tri- nitario comisionó a Mella para que viajara a Haití para gestionar y suscribir, con la cúpula encabezada por Hérard, un pacto por medio del cual resultara EHQHÀFLDGD OD FDXVD LQGHSHQGHQWLVWD GRPLQLFDQD 0HOOD FXPSOLy DO SLH GH OD letra con la misión asignada. Visitó la ciudad haitiana de Los Cayos y al cabo de varios días suscribió acuerdos con los representantes del movimiento de /D 5HIRUPD 'XUDQWH HVD JHVWLyQ HQ OD TXH 0HOOD GHPRVWUy VXV ÀQDV GRWHV diplomáticas, los trinitarios se colocaron en una sólida posición frente a los liberales haitianos y, pretextando favorecer la causa reformista, continuaron los trabajos revolucionarios en la Parte Española con el inquebrantable propó- VLWR GH DVHVWDU XQ JROSH GHÀQLWLYR DO DEVROXWLVPR YLJHQWH Mientras el movimiento insurgente prosperaba en la parte occidental, «nublábase el horizonte político en la española donde […] estaba muy agi- tado el espíritu público, por los trabajos secretos del partido separatista que venía Duarte organizando desde 1838 […]». 33 Así las cosas, llegó el día en que los dominicanos se lanzaron a las calles reclamando reivindicaciones aparentemente en nombre de La Reforma. El 24 de marzo de 1843, en la plaza del Carmen, se reunieron varios jóvenes dominicanos al frente de los cuales estaban Sánchez, Pina, Pérez y Mella, con el aparente propósito de proclamar la adhesión dominicana al movimiento de Praslin. Hubo cierta resistencia por parte de los soldados adictos a Boyer, pero los liberales haitianos y dominica- nos no tardaron en imponer su superioridad tomando control de la situación. En vista de que el nuevo gobierno había establecido Juntas Populares en cada SREODFLyQ GH OD SDUWH IUDQFHVD D SULQFLSLRV GHO PHV GH DEULO VH OH FRQÀy D
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