Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 285 Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me proteja; y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjuicio y la traición si los vendo. 27 Inmediatamente después de la juramentación, cada uno de los nueve WULQLWDULRV ÀUPy HO SOLHJR TXH 'XDUWH OHV KDEtD PRVWUDGR DQWHSRQLHQGR XQD cruz al nombre de cada cual. Terminada esa parte del ceremonial de iniciación, Duarte les habló a los presentes: «No es la cruz el signo del padecimiento; es el símbolo de la redención; queda bajo su égida, constituida La Trinitaria, y cada uno de sus nueve socios obligado a reconstruirla, mientras exista uno, hasta cumplir el voto que hacemos de redimir la Patria del poder haitiano». 28 Bajo la protección de la religión católica y también de la doctrina del libera- lismo político, nació la sociedad secreta La Trinitaria, al parecer de estructura similar a la célebre organización revolucionaria cubana conocida como «Soles y Rayos de Bolívar». 29 La Trinitaria fue una entidad eminentemente política, cuyo principal objetivo era la independencia nacional y la proclamación de un Estado republicano, libre e independiente de todo poder extranjero. O TROS GRUPOS POLÍTICOS La Trinitaria no fue la única agrupación de carácter político que en esos años hizo propaganda entre los dominicanos. Como el régimen de Boyer había entrado en un proceso de progresiva descomposición y su situación parecía insostenible en ambas partes de la isla, en Santo Domingo se originó una co- yuntura política favorable para el surgimiento de otros sectores secesionistas, lo que dio lugar a la formación de nuevos grupos políticos —acaso no tan organizados como el de los trinitarios—, que también deseaban expulsar a los dominadores. 30 Había un partido pro-español, de escasa incidencia entre la población, cuyos principales cabecillas fueron dos sacerdotes: el peruano Gaspar Hernández y el español Pedro Pamiés. Ambos frailes, que tenían gran ascendencia entre los jóvenes dominicanos liderados por Duarte, eran parti- darios de la separación de Haití a cambio de un protectorado español o que simplemente se convirtieran nueva vez en colonia de España, como lo eran Cuba y Puerto Rico. Hay constancia, incluso, de que este grupo en ocasiones se dirigió al Gobierno español solicitando el envío de tropas para desalojar a los haitianos, pero la Corona española no mostró interés alguno en esas propuestas.
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