Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 281 Esa respuesta constituyó una clara evidencia de que Duarte ya se ha- bía convertido en un auténtico nacionalista y en un romántico por excelencia dispuesto a luchar por la independencia nacional. Otro ingrediente comple- mentario, en la formación política e intelectual de Duarte, lo constituyó la llegada al país de un sacerdote peruano, de nombre Gaspar Hernández, quien no tardó en formar un discipulado con un selecto grupo de jóvenes. A despe- cho de que el prelado profesaba ideas políticas opuestas a las que enarbolaban los nacionalistas, cultivó estrechas relaciones de amistad y de mutuo respeto, de suerte tal que bajo la égida de sus sabias orientaciones (que recibían en los claustros de la iglesia Regina Angelorum), los futuros trinitarios estudiaron y debatieron sobre tópicos tan fundamentales como «los derechos impres- criptibles del hombre, sobre el origen del poder en las Sociedades, sobre las formas de Gobierno, sobre la índole de las constituciones, sobre el sufragio de los pueblos, sobre el principio legítimo de la autoridad, [y] sobre la soberanía de la razón […]». 20 'XDUWH HODERUy XQ FUHGR SROtWLFR OLEHUDO ÀUPH H LUUHGXFWLEOH TXH QR FRQ - cebía compromisos de ninguna especie, ni admitía intromisiones de poderes extranjeros, salvo que se tratara de diáfanas relaciones entre Estados sobe- ranos. Tampoco consentía que, a cambio de alguna ayuda —por perentoria que esta fuese—, el futuro Estado dominicano cediera una sola pulgada de su territorio, porque ello constituía una precondición sine qua non para la ulterior ocupación de la isla completa. 21 Un cuidadoso examen de los escasos docu- mentos duartianos que se conservan, tales como el 'LDULR de su hermana Rosa, algunas cartas de Duarte dirigidas a sus compañeros de lucha y, en especial, su «Proyecto de Constitución o Ley Fundamental», escrito entre marzo y julio de 1844, permitirá constatar cuán claramente definidos aparecen, en su corpus doctrinal, los conceptos de nación , pueblo , sobera- nía nacional , independencia nacional y dominación extranjera . Esa doctrina duartiana se nutrió de las revoluciones norteamericana y francesa, de cuyas fuentes emanaron los Estados nacionales y cobraron auge tanto el liberalismo como la forma democrática de gobierno, genuinas expresio- nes políticas del sistema capitalista. Duarte, evidentemente, era consciente de la inviabilidad de la tesis haitiana sobre «la una e indivisible. Según esa teoría, las comunidades dominicana y haitiana —diferentes en sus composiciones étnico-cultura- les— debían conformar una sola nación fusionada bajo las directrices del Estado haitiano. Sin embargo, de la misma manera en que los haitianos se habían constituido en Estado independiente, Duarte consideraba que así mismo les correspondía proceder a los dominicanos, quienes ya reunían

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