Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 277 E L MOVIMIENTO INDEPENDENTISTA (Q HO ODSVR WUDQVFXUULGR HQ HO GHFHQLR DÁRUDURQ GLYHUVDV FR - rrientes políticas separatistas en el seno de un reducido grupo de jóvenes y de miembros del sector conservador dominicano, con el objetivo de disolver los lazos que mantenían unidas a las comunidades dominicana y haitiana. &DGD XQR GH HVRV JUXSRV SHUVHJXtD ÀQHV GLVWLQWRV DXQ FXDQGR FRLQFLGtDQ en la necesidad de superar los obstáculos que impedían la evolución del pueblo dominicano hacia estadios superiores de desarrollo y crecimiento económicos. En 1838 la coyuntura política y económica de la Parte del Este era bien crítica. Los cafetales y cacaotales —otrora fuentes de manutención del trabaja- dor campesino— habían degenerado en bosques impenetrables. Los templos \ HGLÀFLRV S~EOLFRV VH HQFRQWUDEDQ SUiFWLFDPHQWH FRQYHUWLGRV HQ UXLQDV ORV caminos eran intransitables; las calles estaban repletas de hierbas que atraían al ganado y a las bestias para que pastaran en ellas; muchas familias pudien- tes emigraron hacia islas vecinas como consecuencia del estado de desmora- lización imperante; el comercio se redujo casi a nada debido a las rigurosas OH\HV ÀVFDOHV LPSXHVWDV SRU HO GRPLQDGRU PLHQWUDV TXH OD MXYHQWXG DSHQDV VL podía albergar esperanzas de progreso. La actividad cultural y educativa casi desapareció por completo y hasta la Universidad Primada de América fue clausurada por los dominadores. En circunstancias tan deprimentes era lógico que surgiera la idea de SURPRYHU OD VHSDUDFLyQ GHÀQLWLYD GH ODV GRV FRPXQLGDGHV \ XQR GH ORV SULPHURV JUXSRV HQ IRUPDUVH FRQ HO ÀQ GH ORJUDU HVD PHWD GH DFXHUGR FRQ un reputado historiador, lo fue el partido separatista «llamado a despertar al pueblo dominicano del letargo en que yacía. Esa noble misión se la impuso espontáneamente Juan Pablo Duarte, joven talentoso y de familia distinguida, que acababa de llegar de Europa, empapado en ideas de libertad e indepen- dencia que trató en seguida de inculcar en el ánimo de sus conciudadanos, valiéndose de todos los medios lícitos y asequibles». 12 Ese movimiento inde- pendentista, liderado por Juan Pablo Duarte, considerado como el fundador de la conciencia nacional —según Manuel Arturo Peña Batlle—, comenzó a cristalizarse hacia 1833, fecha que no pocos historiadores han soslayado in- advertidamente. Pero ¿dónde y cuándo asimiló Duarte la doctrina liberal y nacionalista de la que se nutrió para crear una organización política capaz de DUWLFXODU XQ PRYLPLHQWR SROtWLFR FRQ ÀQHV LQGHSHQGHQWLVWDV"

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