Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

274 Fundación del Estado-nación fueron «vendidos y traspasados por la diplomacia como un hato de bestias». 7 Es importante subrayar que para esa época ya comenzaba a germinar entre los dominicanos la noción de pertenencia a un conglomerado social especí- ÀFR GHELGR SULQFLSDOPHQWH D TXH DxRV GHVSXpV GHO 7UDWDGR GH %DVLOHD OD lucha contra los franceses hizo germinar «un verdadero sentimiento de la QDFLRQDOLGDG GHÀQLGR HQ WpUPLQRV GH OD KLVSDQLGDG PiV DFHQGUDGDª 3DUD ORV habitantes del Santo Domingo español ser dominicano , lo mismo frente a los HVFODYRV RULXQGRV GH ÉIULFD TXH DQWH ORV IUDQFHVHV VLPSOHPHQWH VLJQLÀFDED «ser español [o] mantener el carácter hispánico de las costumbres y de los usos religiosos, siempre apegados al catolicismo formal más tradicional que pudiera imaginarse». 8 El conglomerado social dominicano de principios del siglo XIX experi- mentó entonces un período de incertidumbre cultural e inestabilidad po- lítica y económica. Durante muchos años algunos especialistas en historia colonial atribuyeron el origen de las calamidades padecidas por nuestros antepasados principalmente al Tratado de Basilea, lo cual explica por qué José Gabriel García, considerado el padre de la historia nacional, en el primer tomo de su clásico &RPSHQGLR GH OD KLVWRULD GH 6DQWR 'RPLQJR , al examinar el período conocido como «la Era de Francia en Santo Domingo», lo subtituló «período de la desnacionalización». ¿Cuál desnacionalización, se impone preguntar? Evidentemente que García se refería a la desnacionalización GH WRGR FXDQWR VLJQLÀFDED VHU HVSDxRO SRUTXH HO VHQWLPLHQWR GH OD DXWpQ - tica dominicanidad —con todos sus ingredientes criollos— aún no había DÁRUDGR GHO WRGR HQ OD VXE FRQFLHQFLD GHO ©<Rª FROHFWLYR GRPLQLFDQR \ OD categoría etno-sociológica de la dominicanidad todavía se hallaba en proceso embrionario. 3DUD TXH DGTXLULHUD FRQWRUQRV GHÀQLGRV HO VHQWLPLHQWR GH LGHQWLÀFDFLyQ con el «territorio histórico» (y con la herencia cultural, histórica, lingüística, étnica, antropológica del pueblo de Santo Domingo), fue preciso experimen- tar muchas vicisitudes que amenazaron con extinguir el ethos dominicano, FLUFXQVWDQFLD TXH VH FRQYLUWLy HQ HO FDOGR GH FXOWLYR LGHDO SDUD HO ÁRUHFLPLHQWR de ideas independentistas que postreramente culminarían en la creación del Estado-nación. No cabe dudas de que, desde los albores del siglo XIX , la ge- nealogía del sentimiento nacional comenzó a internalizarse en el imaginario popular, aun cuando sabemos que en el Santo Domingo español la noción o asimilación de conceptos clave como soberanía, independencia e identidad nacional, inspirados en las doctrinas preconizadas por las revoluciones ame- ricana y francesa, demoraron varias décadas para convertirse en una realidad concreta.

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