Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
262 Contornos iniciales del Estado dominicano en las sabanas y matorrales de la llanura. Se utilizaba en talabartería, para hacer botas, sillas de montar, pantalones y otros usos domésticos. Poco se exportaba hacia el exterior. Esto implica que la región careciera de comercio importante, donde casi no había intermediarios, importadores y exportadores. Sin embargo, producía algo de azúcar y, por supuesto, la pequeña agricultura de subsistencia. Era quizás la región más atrasada del país. La SULQFLSDO ÀJXUD VRFLDO GLULJHQWH HUD HO KDWHUR SURSLHWDULR GH HVRV WHUUHQRV pastizales y algunas monterías, con una vida muy simple y patriarcal, cuyos peones convivían con él en casi igualdad de pobreza. La ciudad de Santo Domingo, por ser la capital de la República y con una población que ya vimos rondaba por los 6,000 habitantes, sí tenía un activo comercio, con una pequeña burguesía comerciante mayorista, así como mer- caderes al por menor, profesionales, artesanos y empleados domésticos. Pero por ser la capital, muchos de sus habitantes eran los empleados públicos y militares, cuyos sueldos motorizaban la economía de la región circundante. Abundaban los extranjeros, mayormente europeos y gente de las islas cari- beñas como Curazao y Saint Thomas, quienes manejaban el comercio impor- WDGRU \ H[SRUWDGRU \ VHUYtDQ SDUD ÀQDQFLDU D ORV SURGXFWRUHV ORFDOHV 6HJ~Q Domínguez, el 36% de los comerciantes mayoristas en Santo Domingo en 1854 eran extranjeros. También había un pequeño cuerpo consular extranjero. Por ser la capital el centro religioso del país, los sacerdotes, monjas y monjes, sa- cristanes y otros empleados de la curia formaban otro pequeño grupo social. Para concluir este tema citamos a Jaime Domínguez cuando dice: «Durante la Primera República, hubo un progreso cuantitativo en el Cibao, región que logró duplicar la producción del tabaco. Pero la calidad de la hoja no fue mejorada, estando varias veces al punto de ser rechazada en Bremen y Hamburgo. En la región sureña el abuso que se hizo con los cortes de caoba hizo que casi se extinguiera totalmente dicho árbol. En la región oriental, el poco valor del ganado y el latifundio hacían imposible toda posibilidad de me- jora». 28 Estas frases describen muy bien la división económica de la República Dominicana en los años que siguieron a su independencia y muestran la falta de capitales para crear una verdadera burguesía, la industrialización y la im- posibilidad de que hubiera un desarrollo capitalista. Por lo relatado anteriormente está claro que no podemos hablar de clase capitalista en el país en esa época ni mucho menos de una clase obrera con las características que le dan los economistas. Las escasas actividades comercia- les que se daban eran generalmente de ventas al por menor, artesanías muy primitivas, trabajos conjuntos en una misma familia y a lo más con algunos peones o sirvientes de los comerciantes y los terratenientes.
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